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Esta serie de Netflix relata de la siniestra historia de una secta en TikTok

Bailar para el diablo, la serie de Netflix sobre cómo se gestó una perversa secta al abrigo de TikTok

Esther Lastra

Escrito por Esther Lastra

La serie documental de Netflix Bailar para el diablo: La secta de 7M en TikTok relata la historia del culto religioso que creció al calor de la red social de moda.

En un momento en que la supervivencia de TikTok pende de un hilo al otro lado del charco, el estreno en Netflix de Bailar para el diablo: La secta de 7M en TikTok no hace sino resquebrajar aún más la ya endeble reputación de la famosa red social en Estados Unidos. No en vano, la historia retratada en esta serie documental no hace sino poner de manifiesto que en las entretelas de TikTok habitan efectivamente múltiples peligros (aunque otras redes sociales no son tampoco inmunes en modo alguno a tales peligros).

El villano de Bailar para el diablo: La secta de 7M en TikTok es Robert Shinn, un pastor de origen coreano que levantó los cimientos de un inquietante y peligrosa secta sobre los cimientos de la red social de moda y sobre sobre el que pesa toda una plétora de delitos, desde del fraude financiero al abuso sexual.

Shinn es el líder y fundador de la Iglesia Shekinah que, afincada en Santa Ana (California), es un revoltijo de creencias más o menos genéricas sobre el cielo y el infierno y otorga a su caudillo la capacidad de guiar a sus acólitos al paraíso y alejarlos simultáneamente del averno. Sin embargo, para alcanzar la comunión total con Dios (y con su profeta en la Tierra), la Iglesia Shekinah obliga a sus seguidores a separarse completamente con sus seres queridos (como si estos fueran un obstáculo insalvable para abrazar la fe).

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A Shinn,el protagonista de la nueva serie documental de Netflix, siempre le atrajo el mundo del entretenimiento. De hecho, hace aproximadamente dos décadas Shinn produjo dos películas y trató de lanzar la carrera en la industria del espectáculo de su mano derecha Daniel y de su hija Kloe. Sin embargo, como sus planes eventualmente no prosperaron, Shinn decidió apalancar la mirada en un grupo de bailarines que trataban de conquistar el estrellato en TikTok (donde encontró un abundante caladero para «pescar» potenciales seguidores para su iglesia).

Shinn logró reclutar a James «Bdash» Derrick, una estrella emergente del baile que terminaría convirtiéndose a la postre en el principal imán para atraer seguidores a la iglesia del pastor. De hecho, consciente de que su negocio nacido al calor de TikTok era potencialmente muy lucrativo y podría eventualmente extender sus tentáculos al cine y la televisión, Shinn fundó una empresa de representación bautizada con el nombre de 7M Films y fichó a más bailarines ávidos de conquistar el éxito y propagar su palabra en TikTok.

TikTok, el particular caladero de Robert Shinn para reclutar seguidores para su culto religiosos

En la serie documental Bailar para el diablo: La secta de 7M en TikTok no se relata, no obstante, tanto la historia de Shinn como la de sus víctimas. Una de esas víctimas es Miranda Wilking. Tanto como Miranda como su Melanie, originarias de Detroit, soñaron siempre con ganarse la vida bailando, pero al ser conscientes de que dar el salto a Los Ángeles era difícil, decidieron hacer gala de su talento para la danza en TikTok. En esta red social las dos hermanas (conocidas como «Wilking Sisters») conquistaron rápidamente la fama y allí atrajeron la atención de James «Bdash» Derrick, la mano derecha de Robert Shinn.

James comenzó a aparecer en los vídeos protagonizados por ambas hermanas en TikTok y terminó forjando una relación sentimental con Miranda. Y aunque su noviazgo con James fue contemplando a priori por sus propios familiares como un paso hacia adelante en su carrera como bailarina, todo se torció cuando Miranda cortó amarras de la noche a la mañana con sus seres queridos. Además, la joven comenzó a aparecer en vídeos en los que leía la biblia y en los que bailaba con una sonrisa más bien robótica en el rostro. Todo apuntaba a que Miranda estaba siendo víctima de algo muy siniestro, si bien los repetidos intentos de sus familiares de contactar con ella cayeron lamentablemente en saco roto.

En la serie documental de Netflix participan asimismo antiguos miembros de la «troupe» de Shinn en TikTok: Kevin «Konkrete» Davis, Kailea Gray, Kylie Douglas y Aubrey Fisher. Todos ellos se dejaron seducir por las tentadoras promesas de éxito y fama de Shinn y algunos conquistaron, de hecho, el triunfo, aunque no tardaron en apercibirse de que algo olía podrido en el negocio de 7M.

Las víctimas retratadas por la serie documental de Netflix no son en todo caso las únicas que tuvieron la mala fortuna de caer en las redes de Shinn, que llevaba más de 20 años tratando de aprovecharse de jóvenes sedientos fama a través de su culto religioso, pero no logró dar verdaderamente fuelle a sus maquiavélicos planes hasta la entrada en escena de TikTok.

Bailar para el diablo: La secta de 7M en TikTok coloca asimismo bajo los focos los ímprobos esfuerzos de Dean y Kelly, padres de Miranda Wilking, para lograr que su hija vuelva a casa. Ambos se pusieron en contacto con los padres de otros bailarines de la singular «troupe» de Shinn en TikTok y publicaron asimismo un vídeo de bienvenida a casa que se abrió paso en múltiples medios en Estados Unidos. Ese vídeo llegó a ojos de Melanie Lee, que logró escapar finalmente de las garras de la Iglesia Shekinah (y más tarde también su hermana Priscylla se desvinculó de la secta).

La serie documental de Netflix, dividida en tres episodios, se detiene también en el tortuoso proceso de sanación de quienes lograron eventualmente liberarse del yugo de Shinn y su culto, severamente baqueteados por la vergüenza, el remordimiento y ultraje de haber sido engañados y explotados por personas a las que otrora reverenciaban.

Si bien Bailar para el diablo: La secta de 7M en TikTok no termina de ser un documental 100% redondo porque deja muchos interrogantes por responder sobre el origen de Shinn y de su iglesia, sí es un retrato certero de los peligros potenciales que acechan en las redes sociales, la madriguera en la que se ocultan siniestros depredadores como el fundador de la Iglesia Shekinah.

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