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La compra de Time Warner por parte de AT&T, ¿inofensiva para la competencia?

attEl pasado fin de semana el mundo era testigo de una de la mayores macrofusiones más importantes de los últimos tiempos. Hablamos del acuerdo al que han llegado AT&T, operadora de telefonía a nivel global para la compra de Time Warner, popular compañía de producción audiovisual.

Ambas firmas habían anunciado las negociaciones en las que se encontraban inmersas y, que se han traducido en la compra por parte de AT&T de Time Warner por un valor de 85.400 millones de dólares.

Nos encontramos ante el nacimiento de un gigante en el que se combinan distintos e importantes actores de diversos sectores. No es de extrañar que ante la noticia, nos encontremos ahora ante los inicios de un proceso de revisión de la compra por parte de los reguladores con el objetivo de garantizar la libre competencia.

Lo que sí dejan claro desde el diario El Mundo es que nos situamos ante el inicio de una nueva etapa. El mayor paso dado en la fotografía en la que se combinan las compañías que ofrecen servicios de conexión a internet con aquellas que producen contenidos informativos y de entretenimiento.

Las grandes operadoras han comenzado a virar su estrategia comercial debido a diferentes factores que están afectando a su modelo de negocio. Hablamos, por ejemplo, del auge de los servicios y aplicaciones que proporcionan llamadas y mensajes gratuitos o la guerra de precios derivada de la competencia existente en el sector.

Tal y como recogen desde la citada cabecera, la vista está puesta ahora en la captación del mayor número posible de abonados a través de una oferta de contenidos audiovisuales exclusivos.

Recordemos que Time Warner posee el estudio cinematográfico Warner Bros, la cadena de TV HBO (adalid del mundo de las series), es propietaria de importantes derechos deportivos televisivos y uno de los referentes informativos, con CNN a la cabeza.

Un escenario con el que AT&T puede presentar a sus clientes una oferta mucho más variada. Y lo hará ofreciendo contenidos a través de sus infraestructuras vía satélite o mediante cable. Una estrategia basada en precios mucho más competitivos que otras empresas que ofrecen contenidos a través de Amazon Prime o el imparable Netflix.

Como ya hemos visto, los organismos reguladores estadounidenses no han tardo en poner el ojo sobre la compra para garantizar la libre competencia. Nadie duda de que su éxito se encuentra en el próximo inquilino que consiga llegar a la Casa Blanca tras alzarse con la victoria en las próximas elecciones del 8 de noviembre.

Aunque son muchas las voces de expertos y analistas que aplauden la fusión, el polémico candidato republicano a nuevo presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ya ha dejado claro que, en caso de ser elegido, bloqueará la operación al considerar que “destruye la democracia”, eliminando competidores.

Lo cierto es que ahora se deberá vigilar que el sector no quede en manos de una gigantesca compañía como la que se ha producido, a pesar de que van a ser muchos los usuarios que se van a ver beneficiados.

Debe garantizarse la libertad comercial mediante un sistema de obligado cumplimiento basado en cesiones de contenidos o, por el contrario, a través de un sistema que asegure que el mercado no va a caer en un monopolio.

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