Netflix es mucho más que una plataforma de vídeo en streaming. En calidad de empresa pionera en este ámbito de actividad, muchos se zambulleron por primera vez en las hipnóticas aguas del «binge-watching» y otros fenómenos nacidos al calor del streaming a través de Netflix. Y apalancando la mirada en las series y las películas de esta plataforma muchos espectadores encuentran la inspiración para leer un nuevo libro o elegir su próximo destino turístico.
Cuando se cumplen diez años de lo que fue en su día un auténtico hito en el seno de Netflix (que en un lapso de apenas un día pasó de estar presente en 60 países a más de 190 mercados diferentes), la empresa de Los Gatos ha querido echar la vista atrás y en «The Netflix Effect» analiza el impacto económico, cultural y social de sus producciones en el transcurso de la última década.
El colosal impacto de Netflix en la economía global
En los últimos años Netflix ha invertido la friolera de 135.000 millones de dólares en series y películas que se han traducido en una contribución de más de 325.000 millones de dólares a la economía global. A la vista de tan abultadas cifras, no sorprende tampoco en modo alguno que sólo en sus propias producciones Netflix haya creado más de 425.000 puestos de trabajo en todo el mundo que han servido para emplear a actores, directores o guionistas.
El impacto de Netflix en la economía trasciende además su Estados Unidos natal. Y tras producir en 2015 su primera serie fuera de su patria chica, la producción mexicana Club de Cuervos, la compañía ha alumbrado series y películas originales procedentes de 50 países en 50 lenguas diferentes. Sólo durante los dos últimos diez la multinacional estadounidense ha fraguado colaboraciones con más de 2.000 productores de todos los rincones del globo. Para la miniserie colombiana Frontera Verde, que se filmó en la región del Amazonas, Netflix reclutó, por ejemplo, al 20% del equipo de producción dentro de la comunidad local amazónica.

La firme apuesta de Netflix por la producción de series y películas fuera de Estados Unidos se ha traducido en un crecimiento exponencial del visionado de contenidos en habla de no inglesa en esta plataforma. Hace diez años las producciones en habla no inglesa representaban apenas el 10% de las reproducciones globales de contenido en Netflix y hoy la proporción es del 33%. Uno de los ejemplos más paradigmáticos del éxito de las producciones en habla no inglesa en Netflix es El juego del calamar, cuya primera temporada es, de hecho, la serie más vista de todos los tiempos en esta plataforma.
Las localizaciones de las producciones de Netflix son una poderosa inspiración a la hora de viajar
En el transcurso de la última década las producciones de Netflix se han refugiado en más de 4.500 ciudades y localidades diseminadas por todo el globo, muchas de las cuales han terminado siendo elegidas como destino turístico por los espectadores de la plataforma. De acuerdo con un informe del Centro Nacional del Cine y la Imagen Animada de Francia (CNC), el 38% de los turistas que viajan hasta París citan la serie Emily en París como una de sus principales motivaciones a la hora visitar la Ciudad de la Luz.
De manera similar, tras el estreno de la primera temporada de Miércoles, que se filmó en Rumanía, las búsquedas de viajes con rumbo a este país en Expedia se dispararon un 150%. Y el 25% de viajeros de todo el mundo confesaron que The Crown les movió a visitar Londres en 2024, cuando se estrenó la temporada final de la aclamada serie británica producida por Netflix.

En el informe «The Netflix Effect» la compañía estadounidense se ufana además de haber conquistado más de 1.700 nominaciones y más de 350 premios con sus producciones. Algunas de los títulos más galardonados de Netflix son el filme alemán Sin novedad en el frente, que ganó 4 premios Oscar en 2023, El juego del calamar, que hizo historia en 2022 en los Emmy al convertirse en la primera serie en habla no inglesa en alzarse con una estatuilla en tan prestigiosos galardones, o The Crown, que en 2021 atrapó todos los galardones (7 en total) en la categoría de dram de los Emmy.
Las ramificaciones de Netflix en la industria de la cultura
En tanto en cuanto muchas de las producciones de Netflix están inspiradas en libros, la plataforma obra también un efecto benéfico en las ventas de aquellas obras literarias de las que su nutren las historias que se abren paso en su series y películas. Cada vez que en esta plataforma se estrena, por ejemplo, una adaptación de las novelas de Harlan Coben, las ventas de los libros de este autor se disparan un 200%. De manera similar, en las diez semanas posteriores al estreno de Lupin, la novela homónima de Maurice Leblanc en la que está inspirada esta serie francesa,vendió más de 140.000 copias, más que en los diez años precedentes.

El impacto de Netflix se deja asimismo notar en la industria de la música, pues las canciones que suenan en sus producciones conquistan a menudo la viralidad en Spotify. Tras el estreno de la cuarta temporada de Stranger Things las reproducciones del tema «Running Up That Hill» de Kate Bush se incrementaron, por ejemplo, en un 8.700% en Spotify. Y de manera similar, el estreno del documental Juan Gabriel: Debo, puedo y quiero en Neflix catapultó en un 120% la escucha de la música del artista mexicano en Spotify.
Más allá de en la literatura y en la música, el «Efecto Netflix» tiene asimismo ramificaciones en la moda. Prueba de ello es la serie Emily en París, donde los «outfits» lucidos por su protagonista se convierten a menudo en virales de manera casi instantánea. En Lyst las búsquedas del «bucket hat» de la marca Kangol crecieron, por ejemplo, un 300% después de Lily Collins lo llevara en la serie. Y también las ventas de las zapatillas Vans que calzan los protagonistas de El juego del calamar protagonizaron igualmente un crecimiento de casi el 8.000% tras el estreno de la serie surcoreana.
Netflix es asimismo capaz de dar fuelle a aficiones completamente nuevas como el ajedrez (Gambito de dama) y el juego de rol Dragones y Mazmorras (Stranger Things) o poner incluso de moda el embutido favorito de Georgina Rodríguez (Soy Georgina).
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