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El colapso de la economía de la atención: ¿Han perdido los medios el interés del usuario?

atencionDistraída. Este es el adjetivo que mejor define a la atención de los usuarios en los tiempos que corren. Durante mucho tiempo nos hemos centrado demasiado en crear contenido. Prácticamente estamos bombardeando a las personas con cada vez más ingentes cantidades de información y publicidad (en todos los formatos habidos y por haber) sin dar ni un sólo respiro. Una situación que se ha vuelto prácticamente insostenible lo que nos ha llevado a un punto que plantea una preocupante cuestión: ¿Ha colapsado la economía de la atención?

La caída en la inversión publicitaria ha hecho que este modelo de negocio en el que se prima en la mayoría de las ocasiones la cantidad sobre la calidad se vuelva prácticamente insostenible. Hecho por el que el 2015 finalizó con una oleada de adquisiciones, consolidaciones y rondas de financiación que han dado la bienvenida al 2016 en un punto de inflexión.

Uno de los pocos modelos de negocio que se mantienen viables en esta era de la interrupción digital es el de producir la mayor cantidad de contenido de la forma más barata posible. Pero no nos engañemos. Basta con entender algunos de los principios básicos de economía para comprobar que inundar el mercado de esa forma, tan solo conduce a una espiral deflacionaria que desemboca en un sistema casi antieconómico para producir ese producto.

Para que pueda hacerse una idea de esta “locura” que ha circulado (y circula) por muchos medios de comunicación, en 2013 The New York Times contaba con una de las redacciones más fuertes del momento en el entorno digital que “bombardeaba” con más de 350 piezas diarias.

Otro de los ejemplos lo encontramos en The Huffington Post que lanzaba con su edición digital (EEUU) unas 1.200 piezas de contenido al día sin hablar de las entradas en su amplia red de blogs que podía situarse en las 400. Pero no olvidemos que los periodistas no son los únicos creadores de contenidos.

En julio de 2015 según los datos recogidos por The Media Briefing, se publicaron en YouTube 400 horas de contenido en vídeo por minuto. A esto hay que sumar los miles de contenidos que se publican y comparten en Facebook, Twitter, Snapchat o Instagram, el océano del content marketing o la televisión y la radio. ¿Aún duda de que la atención del usuario no esté al borde del colapso?

El mercado aborrece la “superabundancia”

Erica Berger, periodista que ha trabajado para cabeceras como The Economist o Storyful ha venido observando este creciente auge en la producción de contenidos. “Hemos creado una atmósfera en las salas de redacción donde los equipos, literalmente, no pueden crear más contenidos de los que generan”, afirma Berger.

“Incluso si puedieran hacerlo, ni siquiera les serviría para competir contra la abrumadora cantidad de contenidos que se publican y comparten por las personas en chats, vídeos o redes sociales”, recalca Berger.

En este punto de inflexión estamos viviendo además un cambio que afecta al mundo de la publicidad que suma una presión adicional a los medios de comunicación tradicional. “Aunque parezca que el vídeo y el móvil han crecido lo suficiente en el último año para compensar los descensos registrados en otros medios de comunicación, el crecimiento en la inversión publicitaria en EEUU sigue siendo lenta lo miremos por donde lo miremos. Como resultado, ganar dinero con la publicidad es cada vez más complicado y los afortunados parecen ser los primeros anunciantes digitales en el terreno mobile como Facebook, Twitter o Google”, declara Adam Levy de Motley Fool.

“Los perdedores más claros son las cadenas de televisión que se han centrado en exprimir al máximo los anuncios para compensar la disminución de los precios de los mismos. En los medios impresos se continúa viendo un descenso de la inversión publicitaria a medida que los usuarios consumen más noticias a través de Facebook y Twitter por medio de los dispositivos móviles”, añade Levy.

Con esta fotografía de fondo queda claro que el futuro inmediato será complicado e incluso puede que más caótico que lo vivido en la última década durante la cual. la prensa en EEUU, ha visto cómo la inversión publicitaria ha registrado caídas de hasta el 50%. Pero hay algunas cosas que los medios de comunicación pueden hacer para estar preparados ante lo que puede venírseles encima:

1. Mejorar su enfoque estratégico

Los grupos editoriales tendrán que decidir si son negocios locales o nacionales. Tiene todo el sentido que los periódicos intenten crecer a nivel nacional con el objetivo de despertar el interés de mayores anunciantes. Pero no podemos olvidar que es necesario buscar un nicho concreto en un mercado en el que la oferta cada vez se encuentra más cercana a superar la demanda.

2. Agilidad y cultura innovadora

La gran mayoría de los medios de comunicación son pequeñas y medianas empresas que no cuentan con los presupuestos que manejan (ni de lejos) compañías como Google o Tesla. Es por esto que en vez de destinar grandes cantidades de dinero y esfuerzo a un sólo proyecto, la mejor de las opciones es emplear parte de esa inversión en proyectos más pequeños que se van probando a escala e ir paso a paso.

Medir la efectividad del éxito para impulsar lo que realmente funciona con el objetivo de refinar nuestra estrategia y repetirla.

3. No puede abarcarlo todo

La innovación se presenta como el mayor de los salvavidas para las redacciones. Estas tienen que identificar todo lo que no funciona para desterrarlo y poder apostar por la innovación.

El reto pasa por monetizar esa distraída atención de la que hablábamos al inicio de este artículo donde quizás, la “fórmula mágica”, sea que por cada innovación editorial que desarrolle, apueste por otras dos en el ámbito comercial.

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