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El futuro de las pantallas se llama OLED

Las tendencias de diseño se ven influídas por la forma y la función, pero también por las limitaciones de la tecnología. Y es que no hay más que mirar una pantalla plana de hoy y compararla con una televisión LCD, o con una vieja televisión de tubos de rayos catódicos, para entender cómo han evolucionado las cosas y lo seguirán haciendo.

Ahora el futuro parece que pasará por una nueva tecnología llamada a revolucionar el mundo de las pantallas y la iluminación: OLED (Diodo Orgánico de Emisión de Luz), pero gracias a que la tecnología de producción de luz es más ligera y se puede aplicar a superficies flexibles, el término OLED es cada vez más utilizado para hacer referencia a dispositivos flexibles.

La mayor parte de los trabajos que se han realizado hasta ahora con tecnología OLED han sido con cristal, como la mayoría de los smartphones Samsung Galaxy, que utilizan OLED en sus pantallas. Pero estas células orgánicas capaces de emitir luz al contacto con la electricidad, pueden colocarse sobre cualquier superficie de plástico o metal y crear una pantalla flexible y, por qué no, irrompible gracias a esta flexibilidad. Por otro lado, gracias a que utiliza una corriente de muy bajo voltaje, puede ser muy fino e incluirse en cualquier smartphone o superficie, incluso un muro, sin añadir grosor o calentar la superficie.

Las posibilidades de la tecnología OLED son prácticamente infinitas. En 2011, Philips colaboró con los Black Eyed Peas para un concierto en París integrando paneles de luz OLED en los trajes de los artistas que se controlaban a distancia. Pero los militares también utilizan esta tecnología en micropantallas de 1x1 pulgadas o menos que colocan en sus auriculares y les permite ver una interfaz 2D o 3D que cambia en función al lugar al que estén mirando.

Para los consumidores, la tecnología OLED no sólo supone una opción más ligera y fina, sino también un producto transparente. Es decir, el techo solar del coche podría ser una ventana que dejara entrar la luz durante el día y, por la noche, convertirse en una luz que se enciende cada vez que se abre la pueda del coche. O como escaparate, podría señalizar las ofertas a los clientes o quedarse transparente si se apaga. Lo mismo ocurre en las casas, ya que se pueden diseñar ventanas que dejen entrar la luz por el día y dar luz cuando se vaya el sol o integrar su iluminación en muebles, muros o techos.

Todo esto es genial. Pero realmente se estará marcando un hito cuando la tecnología OLED llegue a integrarse realmente en superficies flexibles para hacer dispositivos más finos, ligeros y, por supuesto, menos frágiles.

Eso sí, todavía habrá que esperar tres o cuatro años hasta que la iluminación OLED realmente empiece a llegar al mercado, según aseguran los representantes de Philips. Y las pantallas flexibles que compañías como Samsung están desarrollando ya, irán llegando al mercado dentro de un tiempo, pero todavía hay algunos retos que superar.

Por un lado, hay que buscar la manera de proteger la tecnología OLED del aire y la oxidación. La solución más sencilla es hacerlo entre dos cristales, pero esta opción no es factible cuando se trata de pantallas flexibles, por lo que hay que desarrollar una capa impermeable, resistente, ligera y flexible para esto. Por otro lado, la alta temperatura que hace falta para emplazar el OLED en una superficie plana derretiría la mayoría de los plásticos.

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