La 69ª edición del Festival de Eurovisión, celebrada el pasado sábado 17 de mayo en la ciudad suiza de Basilea, volvió a demostrar su capacidad para movilizar audiencias masivas y consolidarse como uno de los eventos televisivos de mayor impacto del año. En España, la gran final fue seguida por una media de 5.884.000 espectadores, lo que se tradujo en un 50,1% de cuota de pantalla, el mejor dato obtenido desde 2022 y el segundo más alto desde 2018.
Pese al bajo resultado de la representante española, Melody, que finalizó en 24ª posición, el interés del público no mostró caída en ningún momento. De hecho, su actuación de Esa Diva fue vista por 6,27 millones de espectadores con un 51,3% de cuota, mientras que el minuto más visto del día se produjo a las 00:21h, con 7.094.000 espectadores y un impresionante 62,9% de share.
El fenómeno televisivo de Eurovisión presenta audiencias históricas
Más allá del resultado competitivo, Eurovisión volvió a confirmar su posición como un fenómeno cultural y mediático, especialmente entre los públicos más jóvenes. Entre los espectadores de 13 a 24 años, la gala alcanzó un 69,6% de cuota, mientras que en la franja de 25 a 44 años se situó en el 67,8%. Con este perfil altamente joven y conectado, el festival se convierte en un escaparate muy atractivo para marcas y anunciantes que buscan un fuerte impacto y afinidad hacia las generaciones más jóvenes.
Además, la edición de este año logró reunir a más de 13,6 millones de contactos únicos en España a lo largo de la retransmisión, lo que confirma su alcance transversal y su capacidad de atraer a diferentes públicos frente al televisor.
En términos de fidelidad, el festival mostró un excelente rendimiento: la media de permanencia superó el 44%, lo que indica que casi la mitad de los espectadores siguieron la gala de principio a fin. Esta atención que se mantuvo a lo largo de la emisión de más de tres horas consolida a Eurovisión como un producto de alto valor para la inversión publicitaria en prime time.
En cuanto a las regiones, las comunidades con mayor seguimiento fueron Madrid (55%), Comunidad Valenciana, Aragón y Castilla y León, mientras que en Galicia (43,1%), País Vasco (45,5%) y Andalucía (47,3%) la audiencia fue algo menor, aunque igualmente destacada.
El impacto de Eurovisión en su audiencia
Aunque el consumo televisivo sigue siendo el canal principal, el seguimiento del festival se ha diversificado. Las plataformas digitales y redes sociales han ganado gran protagonismo, especialmente entre el público más joven. Y es que, desde hace años, Eurovisión se ha convertido en uno de los eventos con mayor alcance en redes sociales, logrando posicionarse como trending topic global y generando millones de visualizaciones, interacciones y comentarios en tiempo real.
Con estos impresionantes datos, Eurovisión no solo reafirma su poder como evento televisivo, sino como una palanca estratégica para el marketing y la publicidad. Su capacidad para captar la atención de audiencias millonarias, con altas tasas de engagement y fidelidad, lo convierte en uno de los espacios más codiciados a nivel mediático.
La trayectoria de España en Eurovisión
La trayectoria de España en Eurovisión, según el histórico de audiencias presentado por Dos30 con datos de Kantar Media recogidos desde 1992, refleja una conexión profunda del público con el certamen, más allá de los resultados obtenidos. En la edición de 2025, Melody alcanzó una media de 5.884.000 espectadores y un 50,1% de share, situando su actuación como la segunda más vista desde 2018. Este dato la coloca por encima de ediciones recientes como las de Nebulossa (2024 con 41,8%), Blanca Paloma (2023 con 39,7%) o Miki Núñez (2019 con 36,7%).
Es así como Melody fue superada solo por Chanel en 2018, que logró un 50,8% de cuota y 6.835.000 espectadores, marcando un antes y un después en la historia reciente del festival. La emisión más vista sigue siendo la de Rosa López en 2002, con un récord absoluto de 12.755.000 espectadores y un 80,4% de cuota de pantallas.
A pesar de su 24º puesto en la clasificación final, la actuación de Melody confirma la sólida tradición eurovisiva en España, donde el festival continúa siendo uno de los acontecimientos televisivos más esperados del año.
