Medios

Así impacta el movimiento 'Black Lives Matter' en los medios

El fuerte oleaje provocado por el movimiento "Black Lives Matter" salpica también a los medios

Algunas voces críticas argumentan que con la coartada de la pretendida objetividad del periodismo el racismo sistemático y el supremacismo blanco se siguen tolerando en Estados Unidos.

black lives matter

Autor de la imagen: Alexander Mostov

The New York Times jamás ha sido sospechoso de no ser lo suficientemente liberal. De hecho, el prestigioso rotativo neoyorkino es objeto a menudo de la ira descontrolada del presidente Donald Trump, desempeñó un rol absolutamente vital en la investigación de los abusos sexuales que llevaron al movimiento "Me Too" y su redactor jefe, Dean Baquet, es afroamericano.

Sin embargo, y pese a su historial casi impecable, The New York Times se ha visto en el ojo del huracán en las últimas semanas por su falta de sensibilidad en torno al tema del que todos hablan en estos momentos al otro lado del charco: el racismo.

El origen de la controversia fue un artículo rubricado por el senador conservador Tom Cotton y publicado en la sección de opinión del diario estadounidense. En el artículo de la discordia Cotton defendía el uso de la fuerza militar para contener las protestas raciales enmarcadas en el movimiento "Black Lives Matter".

Que el artículo viera la luz generó tal ola de indignación (entre el público general y los propios empleados del rotativo) que el jefe de opinión de The New York Times, James Bennett, se vio obligado a dimitir.

Las opiniones vertidas por Cotton en el artículo fueron contempladas por no pocos trabajadores del periódico no sólo como racistas sino como una amenaza a la democracia.

Los medios, en el ojo del huracán en Estados Unidos por su escasa diversidad

Wajahat Ali, que escribe con regularidad en The New York Times, aseguró en declaraciones a The Washington Post (rival del diario neoyorkino) que las tensiones en el seno de la veterana cabecera habían escalado en los últimos tiempos.

De acuerdo con Ali, la airada protesta contra al artículo de Cotton colocó bajo los focos la insatisfacción de buena parte de la plantilla de The New York Times con una "cultura de trabajo que excluye y margina a las mujeres y a las personas de color".

The New York Times no ha sido, no obstante, la única publicación que se ha visto en el disparadero en las últimas semanas a cuenta del acalorado debate sobre el racismo.

El redactor jefe de The Philadelphia Inquirer, una cabecera que tiene 15 premios Pulitzer en su haber, dimitió después de que un comentario bajo el título "Buildings Matter Too" saliera a la luz bajo su supervisión. En ese texto su autor criticaba el vandalismo nacido al calor de las protestas raciales y adaptaba de manera interesada el eslogan del movimiento "Black Lives Matter".

Por su parte, en The Wall Street Journal el comité de empresa del diario se lamentó de la publicación de una columna en la que su autor aseguraba que los afroamericanos cometen más crímenes que los ciudadanos blancos.

¿Es la (supuesta) objetividad del periodismo la coartada perfecta del racismo?

Y en The Washington Post los sindicatos han hecho un llamamiento para reformar de manera integral las prácticas en materia de salarios, promociones y empleo del periódico. En el diario afincado en Washington el 71% de los redactores son blancos y en los mandos directivos la proporción de blancos escala hasta el 79%, tal y como recoge Horizont.

En Bloomberg News, de ideología conservadora, los periodistas se han quejado de que las protestas contra el racismo y la violencia policial no han sido abordadas con suficientemente profundidad en el medio.

Tampoco ha sido ajena a los vaivenes en las últimas semanas la web de noticias enfocadas al "lifestyle" Refinery29. Christine Berberich , cofundadora y redactora jefa de la publicación, ha tenido que dimitir después de que varios empleados denunciaran la existencia en Refinery29 de una "cultura corporativa tóxica" donde "el ego de una mujer blanca determina cómo se encauzan los procesos periodísticos".

Pero el movimiento "Black Lives Matter" no ha provocado solo una cascada de dimisiones en los medios estadounidenses. Ha abierto también la espita de un intenso debate sobre la manera en que se practica el periodismo allende los mares.

La objetividad, esa de la que tanto se han jactado algunos medios estadounidenses en las últimas décadas (y casi siglos), está también bajo escrutinio. "Todos sabemos que el periodismo pretendidamente objetivo se basa en una pirámide de decisiones subjetivas: qué historias se cubren, con cuánta intensidad se abordan, qué fuentes se utilizan y qué información se pone en primer plano", asegura el ganador de un premio Pulitzer Wesle Lowry en un artículo para The Washington Post.

Desde el punto de vista de Lowry, con la coartada la supuesta objetividad del periodismo el racismo sistemático y el supremacismo blanco se siguen tolerando a día de hoy en Estados Unidos.

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