Medios de comunicación

¿Por qué lo nuevo de James Bond no se estrena en streaming?

James Bond, sin tiempo para morir (y tampoco para el streaming)

El bueno de James Bond hubiera salido probablemente airoso del brete en el que el coronavirus ha puesto al cine, pero sus productores no parecen ser dueños de la misma pericia.

james bondSi no hubiera por su enésimo aplazamiento, Sin tiempo para morir, lo nuevo de James Bond, debería haber recalado este jueves en las salas de cine. La nueva entrega del agente 007 se estrenará finalmente (si no hay nuevas moratorias) el próximo 31 de marzo de 2021.

Pero, ¿por qué el nuevo filme de la célebre saga cinematográfica (el último con Daniel Craig al frente) no ha optado para adaptarse a los nuevos tiempos y hacer su debut en las pujantes plataformas de vídeo en streaming? Que la película no se haya estrenado aún no se debe tanto a la pandemia como a la feroz negativa de sus creadores de poner ojitos (aunque sea mínimamente) al vídeo en streaming.

Al parecer habría sido Barbara Broccoli, la hija del Albert "Cubby" Broccoli, el primer productor de la saga de James Bond, quien habría frenado en seco las conversaciones del estudio Metro-Goldwyn-Mayer (MGM) con Apple y con Netflix para la distribución de Sin tiempo para morir.

Broccoli y su productora EON están en posesión del 50% de los derechos de Sin tiempo para morir. Y el 50% restante está en manos de MGM.

Apple habría puesto sobre la mesa una oferta de 400 millones de dólares para poder emitir en streaming Sin tiempo para morir durante un periodo de un año. Sin embargo, y pese a lo jugoso de la oferta, las negociaciones se finalmente se truncaron (presumiblemente por la intervención de Broccoli).

El cine sigue resistiéndose a arrojarse en los brazos del vídeo en streaming

Aunque Billie Eilish lleva cantando el tema que interpreta en la nueva entrega del agente 007 desde febrero y tanto Swatch como Omega llevan comercializando desde hace tiempo ediciones especiales consagradas a Sin tiempo para morir, la película sigue guardada bajo llave (y todo porque sus creadores insisten en dar prioridad a su estreno en las salas de cine de toda la vida).

De acuerdo con las cifras barajadas por Hollywood Reporter, MGM paga mensualmente un millón de dólares en concepto de intereses por los préstamos que solicitó en su día para producir Sin tiempo para morir. El famoso estudio abona, por lo tanto, unos 30.000 dólares al día en concepto de intereses por una cinta que podría perfectamente estar generando ya beneficios de haberse estrenado en las ubicuas plataformas de vídeo en streaming.

Parece que MGM sigue aferrado a la idea romántica que no hay mejor cine que aquel que se contempla en pantalla grande, pero ¿acaso importa el formato si la película que el espectador tiene frente a los ojos es verdaderamente buena?, se pregunta Jan Kedves en un artículo para Die Zeit.

A diferencia de la música, el cine se niega a digitalizarse al 100%

Durante mucho tiempo la industria cinematográfica se ha regido por idénticos esquemas: las películas deben llegar primero a las salas de cine, después se distribuyen en DVD y eventualmente llegan a las plataformas de vídeo en streaming y a la televisión. Sin embargo, ¿tienen realmente sentido estos viejos esquemas en la nueva era del coronavirus?

Probablemente los fans de James Bond estarían encantados de ver cómodamente en casa lo nuevo del agente 007 y más tarde, con los cines ya abiertos de nuevo, no tendrían probablemente prurito alguno a la hora de volver a ver la película.

A diferencia de la música, que ha hincado el diente con fuerza a la digitalización, el cine parece seguir rindiendo pleitesía a sus viejos modos de hacer. Si los melómanos escuchan primero los nuevos álbumes de sus artistas favoritos en Spotify y solo después compran los vinilos, ¿por qué los cinéfilos no habrían de hacer algo similar? Salas de cine y streaming pueden en realidad convivir beatíficamente. Y el medio más nuevo no tiene por qué anular necesariamente al más antiguo (que en cierto modo juega con ventaja en el caso del cine por rebosar magia por todos los poros).

Bien es cierto que una visita al cine no puede colocarse en una estantería como si fuera un disco, pero es una experiencia inolvidable por la que el espectador está más que dispuesto a seguir pagando (aunque sea para ver una película que ya ha contemplado antes en streaming).

El bueno de James Bond habría salido probablemente airoso del brete en el que el coronavirus ha puesto al cine, pero sus productores no parecen ser dueños de la misma pericia, concluye Kedves.

Te recomendamos

Enamorando

Newsletter

Dendary

Smartclip

La Vaguada

Compartir