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La ansiedad que producen los servicios de mensajería instantánea, cada vez más preocupante

mensajeriaLa espera a contestaciones de mensajes enviados pueden derivar en ansiedad y, más aún, si se tiene como hábito estar colgado del teléfono móvil pendiente de si contestan a los mensajes o no.

Pero la ansiedad no solo proviene de la larga espera a la hora de obtener una respuesta, sino en el momento en el que se ha de responder un mensaje y el usuario sabe que se espera rapidez de él, por lo que si lo posterga, el emisor supondrá que no ha querido contestar – en la mayoría de los casos -.

Actualmente el “no lo he visto” o “no he tenido tiempo” han perdido credibilidad pues poca gente podría, por ejemplo, olvidarse el smartphone en casa. Estamos hiperconectados y, lo que es peor, no damos tregua.

Hay usuarios incluso que revisan la hora de la última conexión, medida que, obviando los motivos, ha traído muchos problemas. ¿Por qué si hace tres horas te he hablado, te has conectado hace dos minutos y no has contestado? Abrumador.

Una conversación en el entorno digital pasa a definirse por comportamientos de tiempo, es decir, ya no es el tono con el que se dice, sino el tiempo que se tarda en contestar y cómo éste se quiere interpretar.

Sabido es que en el campo parejas este tipo de comunicación llega a ser incluso motivo de discusión, malas interpretaciones y, en algunos casos, hecho suficiente como para terminar con la relación.

“Sugiero poner en práctica técnicas de distracción tipo actividades creativas como tejer o dibujar, salir, caminar o hacer ejercicio, en definitiva dedicarse tiempo a uno mismo”, propone Nicky Lidbetter, CEO de Anxiety UK.

Vista la situación actual y que no se trata de casos aislados sino de una realidad, - estamos colgados del smartphone – convendría una desintoxicación de vez en cuando, que no sea lo primero y lo último con lo que se interactúe al acostarse y levantarse, tratar, al fin y al cabo, de despegarnos de este apéndice tecnológico.

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