Medios

La concentración televisiva repercutirá en las negociaciones entre anunciantes, agencias y medios

Los recientes anuncios de fusión de cadenas privadas de televisión en España, Antena 3 con La Sexta y Telecinco con Cuatro, están generando controversia en el sector de la publicidad y la comunicación. La Asociación Española de Anunciantes (aea), ya se opuso al Real Decreto que aprobaba las fusiones con un comunicado en el que declara que “los efectos del Decreto repercutirán perjudicialmente y de manera directa en las negociaciones entre anunciantes, agencias y medios, al alterar sustancialmente la pluralidad del medio televisión y, por consiguiente, afectar a las reglas de competencia que es preciso respetar, tal y como se les exige a las propias empresas anunciantes”.

En opinión de aea, la autorización de las fusiones sirve “para favorecer a una sola de las partes integrantes en el negocio audiovisual, sin tener en cuenta los intereses de los anunciantes y de la industria de la publicidad, así como de los consumidores”. La asociación añade que la promulgación de este decreto fue “inoportuna, no parece razonable al estar tan cercana la aprobación de la nueva Ley General del Audiovisual”.

La asociación aea critica además “el uso de un criterio como es la audiencia para hacer el reparto de cadenas es muy subjetivo, no es un dato objetivo de mercado, ya que puede ser susceptiblemente alterado y conseguir unos resultados u otros en función de los contenidos”.

Críticas en la blogosfera
También los bloggers están empezando a expresar su opinión sobre el proceso de concentración televisiva que se acaba de iniciar. Por ejemplo, el periodista gallego Felix Soria, autor de los blogs Im-Pulso y Az-Pulso afirma que la fusión televisiva no es ninguna sorpresa pues “desde un punto de vista económico, las grandes emisoras de TV estaban condenadas a la concentración”. Soria pone el acento en el modelo de negocio: “La publicidad no daba para tanto y en periodo de recesión, menos”.

Este periodista señala también que las televisiones tardarán entre cinco y siete años en recuperar el ritmo de ingresos de los años noventa y que “la supresión de la publicidad en la TV pública (…) paliará males, pero solo tímidamente”. Soria señala la lógica del crecimiento constante: “La concentración era inevitable, pero no tanto porque pierdan dinero como para evitar que los beneficios sigan reduciéndose”.

Por su parte Juan Varela, periodista y consultor de medios que escribe el blog Periodistas 21, afirma que “con crisis económica y sin ella, el quejío contínuo de la fragmentación de audiencias y la ambición devoradora de la bolsa y los accionistas conduce al oligopolio televisivo”. Plantea además “¿Qué será ahora del proyecto de ley general audiovisual que ya nace muerto y superado por tanta telerrealidad?”. En sus palabras, con el decreto de las fusiones “todas las necesidades de los dueños de la televisión parecen cumplidas. Ahora solo falta que acabe la crisis y vuelvan a ganar dinero obscenamente para que se sigan quejando”.

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