Medios

La imparable cuesta hacia abajo de los medios tradicionales

Con el auge de internet, y también, por qué no, de la piratería asociada a los nuevos canales online, los medios tradicionales no levantan cabeza. Las ventas de periódicos, libros y vídeos han descendido alarmantemente en los últimos años. La suya es una cuesta imparable hacia abajo. Una infografía publicada recientemente en The Next Web retrata el declive que vive actualmente la industria de los medios tradicionales.

Los periódicos, antaño dueños de una posición privilegiada en la industria mediática, no pasan por su mejor momento. En apenas cuatro años, entre 2005 y 2009, los ingresos generados por la publicidad en diarios cayeron un 44,24%.

Además, entre 2007 y 2010, un total de 13.5000 de periodistas perdieron su trabajo. Las redacciones de diarios estadounidenses han perdido ya al 25% de su personal a tiempo completo. Y la proporción de empleados contratados a jornada completa es ya menor que en los años 70.

Entre 2008 y 2009, la destrucción de empleos en el sector de los diarios alcanzó su punto más alto. Desde entonces, la tendencia se ha ralentizado ligeramente.

Mientras las redacciones ven reducido alarmantemente su número de redactores, el denominado periodismo ciudadano está más en auge que nunca.

En la actualidad, sólo el 40% de lo población lee diarios, tanto en papel como en su versión online. De ellos, el 41% apuesta por los diarios online y el 31% se decanta por los tradicionales periódicos impresos.

No mucho mejor le ha ido en los últimos al sector de los libros impresos. Cientos de pequeñas librerías se han visto abocadas al cierre ante la presión de cadenas más grandes y de alternativas online como Amazon.

A todo ello se suma la pujanza de los ebooks. Actualmente, Amazon vende ya más libros electrónicos que libros de papel. Y en enero de 2012, el 25% de las ventas de libros para adultos de Harper Collins fueron ebooks.

La industria del vídeo, hace unas décadas tan poderosa, no es ni sombra de lo que era. Su víctima más notable ha sido, sin duda, la figura del videoclub, que ha sido prácticamente erradicada del mapa.

Según el servicio de vídeo en streaming Netflix, en el año 2030 los DVDs se habrán quedado ya completamente obsoletos.

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