Medios de comunicación

La muerte de la edición impresa de 'Newsweek' o cómo dormirse en los laureles puede costarle a uno la vida

Una institución del periodismo ha muerto. El semanario político estadounidense Newsweek ha decidido echar el cierre a su edición impresa. La legendaria revista ha sido víctima de la revolución digital y su derrota es para algunos el reflejo de la profunda crisis en la que está sumida toda una industria.

Las últimas portadas de Newsweek ya indicaban que la revista estaba intentando sobrevivir a la desesperada. Barack Obama con aureola de santo del color del arco iris: "El primer presidente gay". Michele Bachmann con los ojos salidos de las órbitas: “Reina de la ira”. Un retrato de Jesucristo en la plaza neoyorkina de Times Square. Y titulares más que discutibles sobre el polémico vídeo de Mahoma: “Ira musulmana”.

Tina Brown, jefa de redacción de Newsweek, ha intentado trasladar al semanario estadounidense el estilo fresco y descarado que imprimía a las portadas de Vanity Fair y The New Yorker cuando estaba al frente de estas publicaciones. Pero ha habido un problema. Newsweek era ya una publicación clínicamente muerta cuanto Brown se puso al frente de ella hace ahora dos años.

Y en estos momentos se inicia el entierro de Newsweek, al menos de la revista tal y como la conocíamos hasta ahora. A finales de año, el semanario dejará de editarse en papel y se publicará sólo en formato digital. Se trata, según Brown, de una “transición”, no de un “adiós”.

Sin embargo, y pese al optimismo forzado de Brown, es más que evidente que algo ha muerto, y lo que ha fallecido ha sido no sólo la edición impresa de Newsweek sino también toda una industria. Las pruebas están ahí fuera. Cada vez más periódicos reducen sus ediciones en papel y se cambian a la web, informa Spiegel.

La revolución digital ha tenido un efecto devastador en Newsweek, que ha no ha sabido o no ha podido adaptarse a los cambios. Las tiradas de Time (fundada en 1923) y de Newsweek (fundada en 1933) languidecen desde hace mucho tiempo. En particular las tiradas de esta segunda publicación, una revista que a día de hoy imprime 1,5 millones de ejemplares, la mitad que en el año 2000. Las pérdidas arrojadas por Newsweek se elevan a los 40 millones de dólares por año.

Brown hablaba el jueves en The New York Times de una “era de innovación enormemente destructora”. El final de la edición impresa de Newsweek ha sido inevitable, decía. “La pregunta no era si deberíamos dejar de sacar la edición impresa de la revista. La pregunta era cuándo”, explicaba. Aun así, y sabedora de que la revista de papel estaba condenada a morir, Brown intentó salvarla de las garras de la muerte.

Perteneciente a The Washington Post desde el año 1961, la editorial del prestigioso diario estadounidense decidía dejar en la estacada a Newsweek en 2010. “No vemos para Newsweek ningún futuro rentable”, reconocía por aquel entonces Donald Graham, director de la editorial de The Washington Post.

Tras el “divorcio” de The Washington Post, fue el veterano Sidney Harman, de 92 años, quien decidía comprar Newsweek por el simbólico precio de un dólar, afrontar los 47 millones de deudas del semanario y aliarse con el exitosa web de noticias de Tina Brown: The Daily Beast.

La pareja formada por Newsweek y The Daily Beast no funcionó nunca. El venerable semanario y la descarada página web, fundada en 2008, mostraron desde el principio serias desavenencias conyugales. Estalló entonces una guerra por la dirección de contenidos entre dos formas radicalmente de entender el periodismo. La receta de Brown, basada en crear titulares provocadores, se demostró ineficiente en Newsweek. Además, en 2011 fallecía Harman y con él también la principal fuente de financiación para la revista. Sus herederos se negaron a seguir apoyando a la deficitaria publicación.

La debacle de Newsweek es el segundo gran fracaso de Brown. Tras su paso por Vanity Fair y The New Yorker, la periodista británica lanzó en 1999 su propia revista, Talk, una publicación financiada por Hearst y los estudios Miramax, que terminó muriendo sólo tres años después, en 2002.

Como sucedió en su día con Talk, ha sido la falta de dinero la que ha matado también a Newsweek. Aun así, Talk era sólo un experimento, mientras que Newsweek es toda una institución del periodismo. Durante décadas, y junto a su rival Time, Newsweek se encargó de dictar la agenda cultural y política de Estados Unidos.

Newsweek nacía en el año 1933 con el objetivo de explicar y aclarar la actualidad de la semana a los ciudadanos estadounidenses. En 1961, y tras ser comprada por The Washington Post, Newsweek se convirtió en una de las voces más influyentes de la capital estadounidense. Si The Washington Post siempre era el “pequeño y vigoroso rival” de The New York Times, Newsweek se convirtió también en la “pequeña y vigorosa rival” de Time.

El mítico semanario estadounidense contó al mundo grandes acontecimientos históricos como la Segunda Guerra Mundial, el ascenso al poder de Margaret Thatcher y la caída de Berlín huyendo del sensacionalismo, con ensayos sosegados y profundamente trabajos y con un una docena de corresponsales repartidos por todos los rincones del planeta.

Esta fue la época de gloria de Newsweek, una época que la nueva generación online ni siquiera recuerda. Esta nueva generación no necesita que nadie le explique la actualidad sino que busca explicaciones por sí misma en la red. “El ritmo de las noticias y de internet han arrollado por completo a las revistas de actualidad”, dijo en su día Stephen Smith, que ejerció de redactor jefe en Newsweek, Time y US News & World Report.

En su intento por resucitar Newsweek, Brown intentó fusionar el sensacionalismo de The Daily Beast con la seriedad que una vez fue marca de la casa en Newsweek. Y el resultado de la mezcla fue un cóctel molotov que ha terminado haciendo estallar por los aires a la edición de la impresa de Newsweek y a la que sólo ha sobrevivido The Daily Beast. “Debemos abrazar el futuro”, dicen Tina Brown y Baba Shetty, director de la editorial de Newsweek, en un vídeo publicado en The Daily Beast en el que ambos se muestran cínicamente sonrientes.

Este futuro del que hablan Brown y Shetty en el vídeo es cuanto menos gris para muchos de los trabajadores de Newsweek. La transición digital de la revista se saldará con toda seguridad con muchos despidos, pero su número se desconoce todavía, afirmaba una llorosa Tina Brown en una reciente reunión con su equipo de redacción.

El futuro de Newsweek pasa por un portal de contenidos de pago bautizado con el nombre de Newsweek Global en la que vieja forma de hacer periodismo del semanario pasará muy probablemente a la historia.

Te recomendamos

FOA 2020

DMEXCO

Hootsuite

Outbrain

Xandr

Compartir