Medios

El negocio musical de las televisiones, bajo sospecha

La "rueda" de las televisiones, un negocio muy rentable (pero dudosamente legal y ético)

Los derechos de autor son un auténtico negocio en el que todos los agentes del mercado musical quieren tener su trozo de tarta. Y, como de costumbre, donde hay dinero, hay fraude.

El empeño de todos por sacar tajada en este sector, ha desembocado en prácticas como la denominada rueda de televisión que, si bien es legal hasta cierto punto, las triquiñuelas de las cadenas han dado lugar a una investigación por parte de la justicia que, este mismo verano, se saldó con 18 detenidos.

Y todo a raíz de una denuncia por parte de 14 autores que, en aras de defender sus derechos, han puesto sobre la mesa un juego sucio que era un auténtico “vox pópuli” en la industria musical pero que nadie, hasta ahora, se había atrevido a destapar.

Estas ruedas musicales de las televisiones consisten en colocar músicas de fondo en los programas que se emiten de madrugada como el tarot o los juegos de llama y gana.

A pesar de contar solo con el 1% de audiencia, estos programas generan hasta 50 millones de euros anuales en concepto de derechos de autor, y buena parte de esta cifra acaba en los bolsillos de las editoriales, creadas por los grupos de televisión, que se hacen con el 50% de los derechos de los autores, recuperando así las cantidades que tienen que pagar a la SGAE.

Este negocio, aunque puede considerarse abusivo, realmente no tiene nada de ilegal. Sin embargo, el problema radica en que, en los últimos tiempos, han surgido nuevas denuncias que apuntan a modificaciones mínimas de obras existentes o de dominio público libres de derechos que se emiten a un volumen casi inaudible y que generan la mayor parte de los ingresos de las editoriales.

Este supuesto fraude es, precisamente, el que investiga la Fiscalía. Pero para encontrar el origen de la rueda hay que remitirse a la época de oro de la radio fórmula.

En los años más gloriosos de la música española en la que grupos como Duncan Dhu, Los Secretos, Hombres G o Cómplices eran los reyes de las ondas, pocos sabían el alto precio que los autores debían pagar a las emisoras para convertirse en la banda sonora de la vida de los españoles.

Todo aquel con deseos de estar presente en las principales emisoras de radio fórmula debían ceder el 50% de los derechos de autor, generando enormes ingresos a las radios gracias a éxitos como la “Macarena”, “A quién le importa” o “Cien Gaviotas” que, a día de hoy siguen engrosando las cuentas de las emisoras.

Una práctica más que habitual en este mundo que los autores aceptaban a cambio del éxito más absoluto en un momento en el que no sonar en la radio significaba no existir para el público.

Un negocio que los autores pagaron y siguen pagando muy caro y, aunque algunos, a día de hoy muestran su indignación ante lo que consideran un abuso, reconocen que tenían las manos atadas.

También hay quien opina lo contrario y acepta, no sin resignación, el negocio redondo de las emisoras que, aunque es perfectamente legal, quizá pueda ser dudosamente moral.

Así, la industria musical se ha convertido en la mina de oro de las televisiones que, en un intento de trasladar el modelo de negocio de las radios al medio audiovisual, han sobrepasado el límite de la legalidad.

Ahora solo queda esperar para comprobar si la investigación de la Fiscalía da sus frutos o simplemente se limita a imponer multas que cualquier individuo podría considerar cuantiosas pero que para un grupo de comunicación es verdadera calderilla, dejando, como viene siendo habitual en la industria musical, a los autores y sus creaciones, nuevamente desprotegidos.

Te recomendamos

TAPTAP

ICEMD

ADN

Recopilatorio

Enamorando

Compartir