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Las aplicaciones son los medios de ahora

Las aplicaciones están dominando el mundo. Según el mapa de Horace Dediu para Asymco, hay 123 países en el mundo donde el iPhone está disponible, es decir, donde se pueden descargar aplicaciones para estos terminales. Pero cuando se trata de lo que conocemos como “medios”, la difusión ya no es tan global.

Libros, música y películas tienen una distribución más limitada. Los datos de Dediu indican que sólo hay 51 países en los que se puede conseguir música a través de iTunes y sólo 6 en el que se pueden ver programas de televisión. Puede parecer una expansión muy pequeña, pero hay que recordar que iTunes se lanzó a nivel internacional en 2004. Además, los medios más tradicionales son muy restrictivos en sus licencias, especialmente cuando se trata de programas de televisión y películas, que siguen toda una serie de reglas arcaicas de distribución a través de distintos canales y que, una vez más, ponen en evidencia que queda un largo camino hasta que el mercado mediático digital, global y legal se consolide.

Pero sí hay un mercado global de medios digitales prácticamente establecido: las aplicaciones. Las apps ahora son los medios, más allá de la concepción de medio que se tenía del software o los juegos, sino de algo que aglutina todas las formas mediáticas. Una especie de “software que se come a los medios” que es más que evidente, por ejemplo, en las ediciones de libros para iPad, en las que se incorporan imágenes, vídeos y todo tipo de complementos capaces de crear una experiencia única. También la música y el cine, que hasta ahora han sido experiencias más pasivas, están encontrando su hueco en las aplicaciones, asegura Erick Schonfeld en TechCrunch.

Pronto no seremos capaces de diferenciar una aplicación de un contenido, y nuestra forma de consumo de estos medios no tendrá nada que ver con el estilo pasivo de hoy en día. Pero hasta entonces, tendremos que pasar por un montón de pasos que irán transformando la distribución de estos contenidos a través de aplicaciones pero, sobre todo, la experiencia que rodea al medio en sí mismo, haciendo del descubrimiento de éstos algo más social y algorítmico.

Veremos cómo una canción o un programa de televisión se convierte en un éxito porque millones de personas lo han compartido en las redes sociales, y no por la inversión de millones de dólares en promoción. También veremos cómo las aplicaciones determinan qué vamos a ver a continuación en función de las recomendaciones sociales y algorítmicas, ya que será imposible si no encontrar algo que ver si la programación tradicional desaparece.

Estas aplicaciones tendrán una fuerte influencia, y la tienen ya hoy en día, sobre nuestros hábitos de consumo, sobre cómo vemos, escuchamos, leemos y hacemos. Encontraremos lo que queremos a través de todo tipo de filtros y lo consumiremos en nuestros televisores, nuestras tablets, o cualquier dispositivo que tengamos a mano. Olvidaremos las librerías, la radio y la televisión por cable, porque el consumo se hará en las apps.

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