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Las empresas informativas tienen que ser el centro de datos de confianza que demanda el mercado

Los periodistas y las empresas de medios han tenido que replantearse cuál es su papel ahora, una vez que el modelo de negocio informativo tradicional colapsó. Ahora los dueños de los medios y los periodistas, la publicidad y el periodismo, no se complementan entre sí como antes, por lo que las compañías y los empleados tienen que empezar a especializarse en uno de los dos ámbitos.

Para ello, hay que entender que las compañías mediáticas del futuro tendrán que construir una infraestructura que les convierta en centros de datos de confianza, capaces de analizar grandes y complejos paquetes de datos internamente y construir las historias a través de esas ideas. Y es que todos los contenidos que producen los periodistas son datos. Una máquina puede asimilar grandes cantidades de artículos a través de datos estructurados, y un superordenador de IBM demostró que la informática cada vez está más cerca de analizar la sutileza del lenguaje humano, asegura Nieman Lab.

Si esta idea se lleva más allá, pueden entenderse los artículos periodísticos a través de formatos de descripción semántica en la que se relacionan distintas partes de una historia al conjunto de datos. Se pueden describir los eventos de forma estructurada, identificando entidades y las relaciones entre ellas utilizando métodos establecidos. Pero al mismo tiempo hay que tener en cuenta la necesidad de una investigación o análisis que compruebe la fiabilidad de los datos. Todo esto porque aunque el escenario cambie, el papel fundamental del periodismo sigue siento buscar la verdad y pedir responsabilidades a los que están en el poder.

Ya se está viendo en medios como The Guardian y The New York Times algunos signos de esta transformación. Algunos periodistas están explorando la oportunidad que ofrecen estos datos y éstos se están haciendo más atractivos cada día. El problema es que estos pioneros tienen que luchar por conseguir recursos y lanzar sus proyectos a otras plataformas externas para que funcionen.

Los ejecutivos de las empresas mediáticas tienen un argumento común: hemos intentado ganar dinero en internet, pero los ingresos son mucho más bajos de lo que ganábamos con el modelo antiguo. Como resultado, los periodistas online trabajan con herramientas desactualizados o poco imaginativas.

Pero hay que tener en cuenta que la industria informativa también está en el mercado de la confianza. Es la confianza, y no la información, el recurso escaso hoy en día, algo difícil de conseguir y fácil de perder, y el elemento clave de todo periodismo. Pero no es sólo un requerimiento, es un mercado totalmente marginado. Por ello, las empresas tienen que entender que el camino hacia el éxito está en la confianza, y no en el SEO, el branding o los contenidos. Y eso deriva directamente al periodismo de datos.

Los periodistas están muy interesados en los datos pero les preocupa la necesidad de conseguir conocimientos en programación, matemáticas, visualización o publicación en internet. Pero realmente los periodistas del futuro seguirán haciendo lo que se ha hecho desde el siglo XVII: recoger hechos, investigarlos y escribir sobre ellos. La diferencia ahora es que la recolección de datos puede organizarse entre miles de usuarios, haciendo que muchos periodistas se conviertan en los directores de un proyecto añadiendo recursos a través de una plataforma común.

Estamos en una era en la que cada vez más usuarios tienen cámaras en sus móviles y quieren lanzar estos contenidos que obtienen. El periodista, aquí, se convierte en la persona más capacitada para seleccionar y validar el material que se publique entre toda la masa que existe, en lugar de ser uno más de los que añaden material. El público puede ser una fuente, permitiendo que las organizaciones mediáticas puedan dirigir más recursos a analizar la información que producen otros y, consecuentemente, conseguir confianza.

El reporterismo seguirá existiendo, pero la comprobación de hechos desde una pantalla será cada vez más importante. Los investigadores estarán detrás de una pantalla y los periodistas organizarán comunidades de usuarios y equipos de creadores para sacar adelante las historias. Puede parecer una idea extraña, pero desde luego daría un nuevo aire y una nueva oportunidad al periodismo del futuro.

 

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