Medios

Los medios griegos, al borde del colapso

Últimamente los medios griegos están muy silenciosos. Las malas noticias se han convertido en la normalidad del día a día, así que ya nadie se asusta (la última vez fue cuando el tradicional grupo DOL presentó una oferta a sus accionistas para la recompra de las acciones). El objetivo de la acción es retirarse de la Bolsa, ya que el grupo no se lo puede seguir permitiendo.

La desbandada de los medios de la Bolsa es rápida, y el abandono de DOL tiene una gran significación simbólica sobre la caída de los medios griegos desde que empezara la crisis, ya que antes de ella el grupo era uno de los pesos pesados de la Bolsa. Pero el boom bursátil de los medios queda ya muy atrás, y se acerca poco a poco un fin amargo.

Entre 1999 y 2007, los ingresos publicitarios seguían una línea de aumento, de media, de un 8% al año, hasta que un año el mercado se estancó. No obstante, es significativo que a pesar de la crisis financiera internacional y sus consecuencias, los medios no quisieran dar la alarma en el país.

En 2009, por primera vez, los ingresos publicitarios cayeron un fuerte 17%, lo que no ha dejado de empeorar hasta el presente año. En el primer trimestre del año 2012, la caída era ya en picado: un 25% de retroceso en los ingresos. En sólo tres años, los beneficios cayeron en un 50% y tuvieron unas muy serias consecuencias para el sector: desde junio de 2009 proliferan los concursos.

La primera víctima de la crisis fue el buque insignia de la prensa conservadora, el Eleftheros Typos. En diciembre del año pasado, un diario de izquieras, el Eleftherotypia, desapareció de los quioscos. Había sido fundado por periodistas independientes al final de la dictadura militar en 1974, y era uno de los periódicos con mayor tirada de toda Grecia. Aunque el diario intentó por todos los medios mantenerse en pie, al final no lo logró. En otoño de 2011, la propietaria ya no podía pagar el salario de sus 750 trabajadores.

En agosto de 2011, el canal de televisión Alter emitió su último programa: llevaba más de ocho meses sin poder pagar a sus más de 700 empleados. Círculos de mercado estiman su deuda actual en más de 500 millones de euros.

Para evitar la bancarrota, los propietarios intentan crear un círculo de inversores en torno a la banca y las empresas publicitarias. Sin embargo, todas las empresas del sector mediático están altamente endeudadas. Antes de la crisis era relativamente fácil conseguir créditos, ya que los medios tenían influencia en la economía y la política: muchos propietarios de medios eran activos en otros sectores de la economía griega, por lo que había muchas empresas que, a pesar de las pérdidas, sobrevivían de sus influencias.

Las tiradas de los periódicos comenzaron a retroceder. El periódico Ta NEA, del grupo DOL, vende en Atenas (de cuatro millones de habitantes) 45.000 ejemplares de media. Antes de la crisis había en Grecia 13 medios que cotizaban en Bolsa, 26 periódicos diarios y semanales interregionales, 10 canales de televisión y cientos de emisoras de radio.

Los medios griegos habían alcanzado un estatus muy especial, que iba en beneficio de los periodistas. En el sector se ganaban mejores sueldos que en ningún otro sitio, y se gozaba de todo tipo de privilegios. Nadie se tuvo que plantear nunca las perspectivas de la rama. Por ello, no es de extrañar que casi nadie del ámbito mediático y periodístico griego informase durante los diez últimos años del estado desolador de las finanzas. El liberal Paschos Mandravelis escribe que a los medios griegos “se les han pegado las sábanas” con la bancarrota del país.

A lo largo y ancho del sector predominan los números rojos. Casi 400 periodistas se han quedado en la calle. Ya no hay apenas puestos públicos. Si Grecia saliera del euro, el hacer periódicos se convertiría en algo totalmente antieconómico, pero aun cuando esta salida no llegara a realizarse, los medios tienen un arduo camino por delante para salir de los números rojos.

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