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Netflix, Amazon y compañía: ¿los "verdugos" de la televisión lineal de toda la vida?

tvEl hombre que va a “matar” (supuestamente) a la televisión toda la vida tiene un físico que no llama demasiado la atención. De cabello entrecano y amplia sonrisa, Reed Hastings, de 56 años, es un tipo corriente que viste casi siempre con tejanos y americana.

Sirvió en su día en el ejército estadounidense y más tarde decidió cambiar de rumbo profesional y hacerse profesor de matemáticas. En 1997 Hastings fundaría, junto a Mar Randolph, Netflix y diez años más tarde, en 2007, su criatura se propuso apretar las tuercas a la televisión tradicional con un revolucionario servicio de vídeo en streaming.

“Muy pronto ya no habrá televisión lineal, a excepción de en el museo”, señaló en su día Hastings, el supuesto “asesino” de la “caja tonta” tal y como la conocíamos hasta ahora.

Netflix, la empresa de Hastings, se precia de contar con 83 millones de abonados a su celebérrimo servicio de vídeo en streaming, unos abonados que tienen en su mayoría entre 14 y 29 años.

¿La receta del éxito de Netflix? Netflix pone en manos de sus usuarios contenidos de excepcional calidad que el espectador puede ver cuándo quiere y dónde, sin las cortapisas de la televisión clásica.

Hace no mucho la empresa de Hastings estrenaba, de una sola tacada, los cuatro capítulos de Las 4 estaciones de las chicas Gilmore, el “revival” de la mítica serie de televisión Las chicas de Gilmore. Y lo hacía en 190 países diferentes de manera simultánea.

Ni que decir tiene que el creciente poderío de Netflix está haciendo mella (poco a poco, pero sin pausa) en la relevancia de la antaño sacrosanta televisión.

Según un reciente estudio llevado a cabo en Alemania por la asociación de economía digital Bitkom, uno de cada cuatro usuarios de los servicios de vídeo en streaming puede imaginarse renunciando por completo a la televisión lineal. Y el 35% ha reemplazado ya, de hecho, la televisión lineal por los servicios de vídeo en streaming.

Pero hay cifras aún más preocupantes para la pequeña pantalla. El 63% de los espectadores de entre 14 y 19 años admite que ve menos la televisión por culpa de los servicios de vídeo en streaming.

¿Ha muerto entonces la televisión clásica por culpa del imparable avance de Netflix y compañía? Sí y no. Sí, porque el futuro de la televisión está inevitablemente unido al vídeo en streaming (y así lo reconocen las propias cadenas de TV). Y no porque la televisión, pese al “boom” experimentado en los últimos tiempos por Netflix y compañía, continúa a día de hoy registrando audiencias millonarias. Por no hablar de que tiene una influencia, política y social, en el espectador de la que no gozan hoy por hoy ni Netflix ni ningún otro servicio de vídeo en streaming.

Además, robando como roba al espectador 243 minutos de su tiempo al día (al menos aquí en España), la televisión está muy lejos de ser el cadáver que muchos insisten en decir que es.

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