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Netflix o cómo revolucionar el consumo televisivo con contenidos bajo demanda y a buen precio

Netflix o cómo revolucionar el consumo televisivo con contenidos bajo demanda y a buen precioLa idea de de ver películas y series bajo demanda en cualquier momento del día es, sin lugar a dudas, tentadora. En los años 80 y 90, el telespectador tenía que echar mano del vídeo y de su catálogo de cintas en VHS para hacer realidad, al menos en parte, este sueño. A principios de 2000, los DVDs vinieron a hacerle la vida un poco más fácil, pero no solucionaron el problema. La construcción de una videoteca personal, ya sea en formato VHS o Blu-Ray, es una tarea complicada y cara, muy cara.

Con la generalización de internet de banda ancha, el consumo de medios se ha hecho mucho más sencillo. Ya no es necesario ocupar cientos de baldas de un armario, para contar con una extensa videoteca personal. Los servicios de vídeo bajo demanda (VOD) fueron saludados en sus inicios como los instigadores de una revolución televisiva sin precedentes. Sin embargo, a día de hoy no terminan de despegar, en parte por lo elevado de sus precios y por la disponibilidad de sus contenidos.

Hay, no obstante, una excepción en los servicios de vídeo bajo demanda y esa excepción se llama Netflix. Este servició nació en 1997 como un portal online de alquiler de DVDs y cuenta en la actualidad de 16 millones de clientes, que ven películas y series en streaming cómodamente instalados desde los sofás de sus casas.

Por apenas 8 dólares al mes, los clientes estadounidenses y canadienses de Netflix tienen acceso a miles de series y películas de los estudios Hollywood, que pueden ver tantas veces como quieran y el momento que crean más oportuno. Además, el acceso a Netflix es extremadamente sencillo para el usuario. Pueden acceder al portal tanto desde el PC, como desde la videoconsola o desde el móvil. Y así hasta 200 aparatos. El servicio que Netflix ofrece a sus clientes es tan flexible y ventajoso que los esfuerzos de algunos internautas por conseguir copias piratas de series y películas en la red se tornan casi “absurdos”.

Que Netflix ha logrado conectar realmente con el cliente lo atestiguan las cifras. Desde el pasado mes de enero, sus acciones en bolsa se han multiplicado por cuatro, su valor es de ya 10.000 millones de dólares y en 2009 generó beneficios de 200 millones de dólares. Aun así, el camino de Netflix no está plagado únicamente de rosas, sino también de obstáculos. Y esos obstáculos son las licencias. “En Estados Unidos hay una ley que permite el alquiler de un DVD si este se compra previamente. Sin embargo, para la emisión en streaming a través de internet hay que adquirir otra licencia. Y este es un proceso muy complicado, ya que los estudios de Hollywood no conceden licencias para la emisión en streaming de todas sus películas”, explica Steve Swasey, portavoz de Netflix, en declaraciones a Der Standard.

Por otra parte, a la hora de adquirir una licencia para la emisión de contenidos en streaming, Netflix debe asegurarse que, con los 8 dólares anuales que pagan al mes sus clientes, queden aún beneficios para la compañía. Y parece que, pese a todo, hay lugar para las ganancias. Tanto es así que cada vez más cadenas de televisión contemplan Netflix como una amenaza. Sin embargo, “Netflix no sustituye en modo alguno la televisión tradicional”, asegura Swasey. “La gente quiere seguir viendo noticias y eventos deportivos en directo. Y la retransmisión de un campeonato del mundo o de la ceremonia de los Oscars es que algo que no puede ofrecerse a través de Netflix”, puntualiza.

Por ahora, Netflix es un servicio sólo operativo en Norteamérica. La compañía tiene planes para expandirse internacionalmente, pero no aporta todavía ningún dato concreto sobre su estreno fuera de Estados Unidos y Canadá. “Queremos expandirnos internacionalmente, pero no sabemos todavía cuándo y en qué países”, apunta Swasey.

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