El contenido breve de naturaleza «snackable» es el arma que Netflix se dispone a empuñar para hurtar cuota de mercado (y tiempo de visionado) al todopoderoso YouTube.
La empresa de Los Gatos procurará próximamente cobijo a más vídeos cortos en sus dominios tras forjar una serie de acuerdos con «publishers» como BuzzFeed Studios, Condé Nast, Hearst Magazines, Penske Media y People Inc.
A partir del próximo mes de agosto los suscriptores de Netflix podrán contemplar vídeos de entre 3 y 20 minutos de medios como Bon Appétit, Cosmopolitan, The Hollywood Reporter, Variety y Vogue. Tales vídeos abordarán temáticas como los viajes, la gastronomía y la moda y estarán disponibles única y exclusivamente (al menos por ahora) para los suscriptores de Netflix en Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Irlanda, Australia y Nueva Zelanda.
Netflix lleva invirtiendo desde hace tiempo en los videopódcast y los vídeos cortos en formato vertical con el último objetivo de rivalizar en mayor igualdad de condiciones con YouTube, cuya cuota de mercado en la televisión ha pegado notablemente el estirón en los últimos años. En Estados Unidos la subsidiaria de vídeo de Google tenía el pasado mes de abril una cuota de visionado en la televisión del 13,4%, casi el doble que Netflix (7,8%).
Los acuerdos que Netflix ha rubricado recientemente con diferentes «publishers» para alojar más vídeos cortos forman parte de una estrategia que, según los expertos, la plataforma de vídeo en streaming habría calcado casi punto por punto del manual YouTube.
«Es otro intento de atraer a los usuarios con ‘engagement’ de bajo coste mediante una programación fuertemente anclada en la cultura popular«!, asevera Brandon Katz, Insights Director de la empresa de investigación de mercados Greenlight Analytics, en declaraciones a Business Insider. «Netflix está intentando convertirse en una fuente de entretenimiento mucho más habitual sin tener que desembolsar elevadas sumas de dinero en contenido original», añade Katz.
YouTube adelanta notablemente en cuota de mercado a Netflix en el televisor
Netflix no es la única plataforma de vídeo en streaming que en los últimos meses ha tenido a bien arrojarse en los brazos de los vídeos cortos con la esperanza de impulsar el «engagement» de sus usuarios a lo largo de todo el día (tal y como lo hace, por ejemplo, TikTok) y no sólo durante un momento específico (por la noche habitualmente).
«Estas alianzas nos ayudan a afianzar nuestra comunidad de seguidores y a crear nuevas fórmulas para que nuestros suscriptores consuman historias a lo largo de todo el día», subraya John Derderian, VP of Animation Series and Kids & Family TV.
Los vídeos cortos no son en modo alguno un formato nuevo para Netflix, que comenzó a experimentar por primera vez con los «clips» verticales en 2021 con la funcionalidad «Fast Laughs», que recogía pequeños fragmentos de programas de comedia. La compañía terminó eliminando esta función unos cuantos años más tarde, pero a principios de este año volvió a retomar su apuesta por los vídeos cortos. Además, como parte de la serie WWE Legends Profiles, Netflix agasaja igualmente al espectador con vídeos de menos de 4 minutos de duración.
Netflix habría tratado de ampliar la variedad del contenido en su catálogo (para competir mejor en último término con YouTube) brindando a los «publishers» acuerdos para la licencia de sus contenidos con cláusulas mucho más relajadas, aseguran algunas personas cercanas a la empresa de Los Gatos.
Además, cuando Netflix abrazó inicialmente los pódcast en 2025, habría tratado de atraer a exitosos «podcasters» conminándoles a retirar sus programas de YouTube para llevarlos en exclusiva a su plataforma (una decisión indudablemente arriesgada para aquellos creadores de contenido que han levantado sus respectivos emporios sobre los cimientos de YouTube).
Netflix habría cambiado de estrategia desde entonces y actualmente estaría buscando activamente acuerdos con «podcasters» sin que la alianza pase por abandonar YouTube. No obstante, muchos «podcasters» temen que llevar sus programas a Netflix termine canibalizando su audiencia en YouTube (aun siguiendo allí presentes) y que los costes de licencia abonados por la plataforma de vídeo en streaming no puedan compensar adecuadamente las pérdidas.





