Netflix retiene la corona en el mercado del vídeo en streaming, pero su crecimiento se está ralentizando. Aunque positivos, los resultados arrojados por la empresa de Los Gatos en el tercer trimestre de 2026 han sido los más flojos de los últimos tres años. Y para revertir la situación, Netflix se ha propuesto, entre otras cosas, dar fuelle al tiempo que sus suscriptores invierten en su plataforma (que parece haberse resentido en los últimos meses). «Queremos ser una plataforma de vídeo en streaming absolutamente imprescindible», subrayaba ayer Ted Sarandos, co-CEO de Netflix. «Sabemos que podemos hacerlo mejor», apostillaba su colega Greg Peters.
En el periodo comprendido entre julio y septiembre de 2026 la facturación de Netflix creció un 12% hasta los 12.900 millones de dólares (alrededor de 15.500 millones de euros). Se trata del ratio de crecimiento más bajo de los últimos tres años (si bien la cifra está alineada con las expectativas iniciales de los analistas). En el capítulo referido a los beneficios estos escalaron un 44% hasta los 3.660 millones de euros.
Netflix espera, por otra parte, finiquitar 2026 con un crecimiento del 13% en su facturación, lo cual se traduciría en unos ingresos de aproximadamente 51.100 millones de dólares, una cifra que a los inversores se les ha antojado, no obstante, demasiado corta y que se ha traducido en la depreciación de los títulos de la compañía en los parqués bursátiles.
Los ingresos publicitarios de Netflix han sido revisados a la baja
La compañía esperaba inicialmente cerrar el año con unos ingresos publicitarios de 3.000 millones de dólares (así lo anunció hace unos meses tras la presentación de los resultados correspondientes al primer trimestre de 2026). Sin embargo, Netflix revisaba ayer a la baja esa cifra hasta los 2.700 millones de dólares.
El reajuste en este dato se debe, según la compañía, a un despliegue ligeramente más lento de lo esperado de algunas funciones asociadas a sus productos publicitarios. Netflix no especifica, no obstante, qué productos se han visto específicamente afectados por los retrasos.
Pese a este contratiempo, Greg Peters, co-CEO de Netflix, quiso poner ayer de relieve que el negocio publicitario de la compañía había crecido más de un 80% en lo que va de año. Peters insistió además en que los retrasos no impactarían en los beneficios a largo plazo de la división publicitaria de Netflix.
El «engagement» de los suscriptores de Netflix se ha resentido en los últimos meses
Si bien Netflix sigue siendo indiscutiblemente la plataforma número uno en el mercado del vídeo en streaming, Ted Sarandos admitía recientemente que la compañía no estaba creciendo tan rápido como esperaba a priori. Además, en los últimos meses han visto la luz informes de diferentes empresas de investigación de mercados que apuntaban a una merma en la actividad desplegada por los usuarios en Netflix. A ello se une además que en las últimas ceremonias de galardones la compañía se ha ido con las manos vacías. Y a la multinacional estadounidense le está costando sobremanera hallar reemplazo para grandes éxitos como Stranger Things y El juego del calamar.
La semana pasada Netflix anunciaba un recorte del 6% en el tamaño de su plantilla en todo el mundo (el equivalente a alrededor de 1.000 puestos de trabajo). Y apenas 24 horas después la compañía anunciaba la salida de Bela Bajaria, la que había sido hasta entonces su Chief Content Officer (y responsable de agasajar a los suscriptores de Netflix con contenidos lo más atractivos posible para que inviertan en último término más tiempo en su plataforma).
Bela Bajaria será relevada en el cargo por Peter Rice, un ejecutivo muy veterano en la industria del entretenimiento que estuvo en su día vinculado a Netflix. Algunos expertos especulan con la posibilidad de que el fichaje de Price podría elevar la apuesta de Netflix por la industria del séptimo arte en su vertiente más clásica (lo cual implicaría el estreno en las salas de cine de más películas producidas por la compañía).
Aun cuando Sarandos asevera que el «streaming» es el negocio principal de Netflix (y allí desea, por ende, apalancar principalmente la mirada), lo cierto es que la empresa de Los Gatos parece estar esforzándose para cortejar a la industria del cine. Y películas producidas por Netflix como La bola negra y Narnia: El sobrino del mago disfrutarán de una ventana de exclusividad de 45 días en las salas de cine antes de su desembarco en la plataforma de vídeo en streaming (como suele ser habitual en los largometrajes producidos por otros estudios de Hollywood).
Para espolear el «engagement» de sus suscriptores, Netflix se ha adentrado en áreas como los pódcast, los eventos en directo, los deportes y los vídeos verticales. La plataforma de vídeo en streaming está intentando asimismo atraer a sus dominios a talento procedente de YouTube, está ampliando su oferta de contenidos mediante su asociación con diferentes partners internacionales y está además contemplando la posibilidad de lanzar canales en directo. Hace poco la compañía anunciaba un acuerdo con el «streamer» español Ibai Llanos para emitir La Velada del Año durante los próximos tres años.
