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Las periodistas afganas no se arredran ante los talibanes y siguen empuñando el micrófono (por ahora)

Medios de comunicaciónImagen de una periodista afgana entrevistando a un grupo de talibanes en Kabul

La incertidumbre se cierne sobre el futuro de las periodistas afganas

Las periodistas afganas no se arredran ante los talibanes y siguen empuñando el micrófono (por ahora)

Las periodistas afganas no arrojan la toalla y continúan informando tanto desde los estudios de televisión como desde las calles sumidas en el caos del país de Oriente Medio.

Pese a la incertidumbre que se cierne sobre Afganistán desde que los talibanes conquistaran el pasado domingo la capital de Kabul, las periodistas afganas no arrojan la toalla y continúan informando tanto desde los estudios de televisión como desde las calles sumidas en el caos del país de Oriente Medio.

Clarissa Ward, la corresponsal de la CNN en Afganistán, ha copado múltiples titulares en los últimos días por aparecer en pantalla cubierta con un «chador» (cuando antes de la entrada de los talibanes en Kabul la reportera cubría su cabello con una vestimenta islámica mucho menos restrictiva).

La valentía de Ward ha sido ensalzada a lo largo y ancho del globo (en Occidente sobre todo), pero quizás la verdaderas heroínas en estos momentos en Afganistán son las mujeres con nacionalidad afgana, que pese a contemplar su propio futuro severamente encapotado por los nubarrones de los talibanes, continúan ejerciendo el periodismo en su país de origen.

Zabihullah Mujahid, portavoz de los talibanes, aseguraba ayer en una rueda de prensa que el nuevo régimen respetaría los derechos de las féminas bajo la Sharia y que éstas podrían seguir trabajando y estudiando de acuerdo con los términos establecidos por el nuevo ejecutivo.

Las mujeres periodistas tienen un futuro incierto frente a sí

Así y todo, cuando Charlotte Bellis, reportera de Al Jazeera, preguntó a Mujahid, si las periodistas podrían continuar trabajando en Afganistán tal y como lo habían hecho en el pasado, el portavoz talibán contestó que eso lo decidiría el próximo gobierno.

Por lo pronto, y la espera de lo que decida el nuevo ejecutivo, reporteras de medios afganos como TOLO News, Ariana TV o Etilaatroz siguen desempeñando su trabajo con aparente normalidad entrevistando incluso a líderes talibanes.

De hecho, el líder talibán Mawlawi Abdulhaq Hemad concedió ayer martes una entrevista a la periodista afgana de TOLO News Beheshta Arghand. Y ambos compartieron mesa en un plató de televisión.

Esta entrevista parece encuadrarse en los esfuerzos de los talibanes de proyectar moderación (quizás fingida) de cara al exterior.

Pese a la aparente imagen de normalidad emanada de esa entrevista, lo cierto es que muchas periodistas afganas se han visto obligadas a huir, abandonar sus casas y destruir pruebas de su trabajo informativo en los últimos días.

Nadie olvida que durante el régimen talibán entre 1996 y 2001 los derechos de las mujeres fueron gravemente cercenados en Afganistán. A las féminas se les prohibió estudiar y trabajar, fueron obligadas a permanecer escondidas en sus casas y fueron víctimas de violentos asaltos si aparecían en público sin cubrir su rostro.

Las reporteras constituyen potencialmente un doble objetivo para los talibanes por los temas que abordan y por atreverse a retar normas sociales

Tanto la ONU como las organizaciones de derechos humanos temen que con los talibanes de nuevo en el poder las mujeres (también las que se dedican profesionalmente al periodismo) vean amputadas sus libertades.

Hace solo unos meses, en marzo de este año, tres jóvenes periodistas de una televisión local de Kabul fueron, no en vano, asesinadas por hombres armados en las calles de la capital afgana. Y un informe publicado en abril por Human Rights Watch concluyó que las mujeres periodistas habían sido víctimas en los últimos tiempos de amenazas, intimidaciones y actos de violencia en toda la geografía afgana. Además, los ataques habrían impelido algunas periodistas a renunciar por completo a su profesión e incluso a abandonar el país.

«Los periodistas pueden convertirse en blanco de ataques no solo por los temas que cubren sino también por desafiar las normas sociales que prohíben a las mujeres desempeñar roles públicos y trabajar fuera de casa», señala el estudio de Human Right Watch.

 

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