Medios

RUPERT MURDOCH, UN HOMBRE CONTRA DOS IMPERIOS

El magnate de los medios Rupert Murdoch, propietario del grupo News Corp., se enfrenta a dos grandes poderes en la política y en internet: el actual gobierno de los Estados Unidos, presidido por Barack Obama, es demasiado de izquierdas para él, y Google es demasiado poderoso. Por eso utiliza sus medios para dar voz a sus intereses frente a estos gigantes.

El prestigioso medio Spiegel dedica un artículo a la que denomina "la guera de un solo hombre". Describe a Rupert Murdoch como una persona que "vive la modernidad como un cúmulo de exigencias. Piensa que los gobiernos deberían ser débiles y los empresarios, fuertes. Está en contra del estado social, en contra de Obama y en contra de internet, al menos mientras sea gratuito y mengue sus ganancias".

Señala además que "este empresario no niega la realidad. La combate". El artículo destaca cómo Murdoch declaró en el Foro económico de Davos en 2007 que si uno trabaja en el negocio de los medios y se preocupa por el mundo, tiene que hacer valer su influencia. Frente a sus enemigos, destaca el artículo, los medios de News Corp. "no plantean preguntas, ejercen el periodismo con signos de exclamación".

El enfrentamiento con Google se debe a que, desde su punto de vista, el mundo online afecta negativamente a su mundo impreso, afirma Gabor Steingart, autor del artículo: "los chavales de Silicon Valley se están llevando esas ganancias millonarias que realmente le pertenecen a él. Esa es su visión del asunto".

Como indica el autor, "Lo que ocurre actualmente en Estados Unidos es nada menos que una lucha de culturas. Se trata del viejo mundo contra el nuevo mundo, tanto en lo político como en lo económico. En el mundo de Obama y Google, la transparencia y la democracia cumplen un papel muy importante. El presidente y el fundador de Google no quieren ser temidos, quieren ser amados". "Lo que para Obama es una estrategia política, para Google constituye un principio de negocio", añade.

En cambio, el mundo de Murdoch, según Steingart, "no es para nada democrático, sino dinástico. Sus principales asesores son su mujer y sus hijos". Su relación con internet está marcada por la antipatía, prosigue: "Considera que internet es demasiado pornográfico, demasiado de izquierdas, demasiado antiburgués en todo su desorden. Pero lo que más le molesta es que el anterior capitalismo editorial no funciona en internet. A la cultura de lo gratuito, él la denomina ‘robo’ (…) Los usuarios solo van a leer la noticia, apenas se van a fijar en la publicidad y van a volver a Google. A su juicio esto es parasitismo".

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