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Si siente que pierde materia gris por momentos, échele la culpa a la pareja formada por TV y Twitter

cerebroLos hábitos de consumo televisivo han sufrido una profunda metamorfosis durante los últimos años. Y las culpables son las denominadas segundas pantallas. Hoy por hoy a muchos telespectadores les resulta prácticamente impensable sentarse delante de la pequeña pantalla sin un smartphone o tablet a su vera desde el que conectarse a las redes sociales para comentar en vivo lo que está sucediendo en el televisor.

A las marcas el fenómeno de la segunda pantalla les resulta especialmente interesante, ya que de esta manera pueden conectar con el espectador a través de múltiples medios simultáneamente. Oreo y su famoso tuit durante el apagón de la Super Bowl de 2013 demostraron en su día con creces el “poderío” de la segunda pantalla desde el punto de vista “marketero”.

Sin embargo, el universo de las segundas pantallas tiene también un lado oscuro y el principal damnificado parece ser nuestro cerebro. Así lo concluye al menos un reciente estudio de investigadores de la Escuela de Medicina Duke de Singapur, la Universidad de Sussex y el University College de Londres.

Según este informe, las personas que utilizan con frecuencia varias pantallas de manera simultánea, tienen menos materia gris en el córtex del cíngulo anterior del cerebro.

El córtex del cíngulo anterior es un área cerebral asociada al control cognitivo y emocional del individuo.

cerebro

Aunque la comunidad científica coincide en señalar que los comportamientos que desarrollamos pueden cambiar efectivamente la morfología de nuestro cerebro, este informe no concluye de manera categórica que el multitasking “encoja” efectivamente el córtex del cíngulo anterior de nuestro cerebro. Es decir, que no hay necesariamente “causa-efecto” entre el consumo de múltiples pantallas simultáneamente y la poca presencia de materia gris en el córtex del cíngulo anterior del cerebro.

Es posible también que las personas con poca materia gris en el córtex del cíngulo anterior del cerebro tengan especial “feeling” con el consumo televisivo multipantalla porque no se trata de un hábito exigente en exceso.

De todos modos, y aunque este estudio no demuestra con claridad que haya necesariamente “causa-efecto” entre la poca presencia de materia gris en nuestro cerebro y el fenómeno de la segunda pantalla, quizá va siendo hora, por nuestro propio bien, de que dejemos de lado el smartphone y la tableta de nuestros amores para hacer un poco más de caso a la televisión. Nuestro cerebro, quizás, nos lo agradecerá.

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