Medios

Richard Wilson, cofundador de Stop Funding Hate en Epica awards 2017

Stop Funding Hate: cuando las marcas tienen el poder (y el deber) de frenar el odio

Stop Funding Hate: cuando las marcas tienen el poder (y el deber) de frenar el odioBots, fake news, divisiones políticas y sociales, terrorismo, odio. Son muchos y de gran alcance los problemas que atraviesa la sociedad global hoy en día.

El miedo se ha instalado en la sociedad a raíz de los ataques terroristas que se han producido recientemente en diversos lugares del mundo.

El racismo vuelve a resurgir con asombrosa fuerza en pleno siglo XXI y, desde luego, internet se ha convertido en el mejor caldo de cultivo para reforzar estas radicales posiciones.

Pero también algunos medios, difundiendo informaciones parciales y extremistas, han contribuido a que este clima de tensión no cese.

Sonados han sido los casos de Breitbart News, portal de noticias que se ha visto envuelto en grandes polémicas por sus ataques xenófobos, o las repetidas ocasiones en las que algunos diarios británicos acusan directamente, a través de grandes titulares, a los inmigrantes de ser los culpables de los males del país.

Su presencia en el mundo digital les proporciona un mayor alcance a sus dañinas informaciones. Parar esta difusión está en manos de las marcas que, con su publicidad no hacen más que financiar el odio y la violencia.

Dada la importancia de los anunciantes para la supervivencia de los medios, alejar a los anunciantes de estos focos racistas y xenófobos es un arma verdaderamente potente.

Bajo esta premisa nace, precisamente, la iniciativa Stop Funding Hate, que promueve la presión social como manera de convencer a las marcas para no seguir apoyando con su publicidad la intolerancia y la discriminación.

Richard Wilson, cofundador de Stop Funding Hate, ha participado en Creative Circle en los Epica Awards 2017 para hablar sobre el germen de este movimiento y sus avances.

Así, Wilson, tras mostrar algunos ejemplos de medios que fomentan la división social, ha destacado el impacto social que ha tenido la iniciativa. “Estamos en un momento de oportunidad. Necesitamos mantener esta conversación”, afirma.

El avance de esta campaña ha sido realmente imparable consiguiendo un apoyo masivo a través de las redes sociales aunque, aclara, “no queremos convertir esto en una batalla. No es un ataque personal, es una cuestión universal. El mensaje es que el odio no es sano”.

Y añade que no es nada fácil mantener un ambiente pacífico en social media en donde los usuarios tienden a posicionarse.

Compromiso ético de la industria publicitaria

Daily Mail, The Sun o The Daily Express han sido algunos de los medios que ya han visto cómo marcas como Lego o The Body Shop les han dicho adiós. Se trata de crear un compromiso público ético por parte de la industria, asegura Wilson.

Y para ello propone a los anunciantes tomar el control de sus espacios publicitarios, vetando a páginas de estas características.

“Es una decisión de negocio que deben hacer las propias marcas. No se trata tanto de un boicot como de verlo como algo positivo como una forma de preservar sus valores”.

Pero también a través del establecimiento de políticas internas claras sobre cómo gestionar este problema de manera que todo el mundo dentro de las compañías sepa cómo actuar.

“La identidad, la discriminación o el discurso del odio debe ser una cuestión que vaya más allá de la política”, explica.

 

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