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El coronavirus pone el cine al borde del colapso

Del taquillazo al batacazo: 2020, un "annus horribilis" para el cine

Después de más de dos meses cerrados, y coincidiendo con el pase a la fase 2 del 47% del territorio, abren los primeros cines en nuestro país. Pero lo hacen acumulando copiosas pérdidas.

cineLlevan más de dos meses cerradas a cal y canto y hoy, coincidiendo con el inicio de la fase 2 en el 47% de España, las primeras salas de cine levantará por fin la persiana. Lo harán, eso sí, con su aforo limitado a un tercio de su capacidad y con estrictas medidas de seguridad. Habrá dispensadores de gel hidroalcohólico en diversos puntos de las instalaciones, se incrementará la frecuencia en la limpieza y la desinfección en las salas y los trabajadores irán pertrechados de equipos de protección individual.

Aunque la reapertura de las primeras salas de cine constituye una noticia esperanzadora para la industria del cine, que lleva más de dos meses en el dique seco, las pérdidas han sido y seguirán siendo cuantiosas para un sector que afronta irremediablemente un "annus horribilis" y al que le va a costar mucho recuperarse de la severas heridas infligidas por la pandemia del COVID-19.

Tras unas pérdidas acumuladas de más de 100 millones de euros como consecuencia de la crisis del coronavirus, las salas de cine dejarán de ingresar unos 43,5 millones de euros al mes con las limitaciones al aforo impuestas por las autoridades gubernamentales, de acuerdo con los cálculos de la Federación de Cines de España (FECE).

Por esta razón, y para evitar una eventual bancarrota (cuya lóbrega sombra se cierne sobre no pocas salas de cine), desde la FECE reclaman al Gobierno medidas de alivio como la adaptación de los costes de los alquileres a los ingresos sustancialmente menores que se obtendrán como consecuencia de las restricciones y ayudas directas de compensación a los costes derivados de la implantación de los protocolos de seguridad.

Los "blockbusters" que están al caer no podrán compensar las pérdidas

Entretanto, y ya en julio, cuando el Ejecutivo prevé que haya concluido la desescalada en todo el territorio, se estrenarán dos películas con vocación de convertirse en auténticos taquillazos (para regocijo de la castigadísimas industria cinematográfica): el adaptación del clásico de Disney Mulán y Tenet, el nuevo y esperado thriller de Christopher Nolan.

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Este último filme recalará en los cines a mediados de julio y el propio Nolan (al que no les hacen demasiado tilín las plataformas de vídeo en streaming) ha insistido en que se mantenga en esta fecha para el estreno de su nuevo trabajo.

Sin embargo, Warner, el estudio detrás de lo último de Nolan, no las tiene todas consigo y no descarta un eventual aplazamiento. De acuerdo con Deadline, el célebre estudio cinematográfico necesitaría que estuvieran abiertas al menos el 80% de las salas de cine en todo el mundo (el equivalente a 30.000 pantallas) para seguir adelante con el estreno. Solo así la película, en la que hay muchísimos gastos involucrados, estaría en condiciones de alcanzar un "breakeven". Si no se consigue este objetivo, el desembarco de Tenet en los cines tendría que demorarse.

Hay que tener en cuenta además que las campañas de publicidad para promocionar los las películas que recalarán próximamente en los cines están prácticamente paralizadas, puesto que buena parte de ellas echan raíces en los propios tráilers emitidos en las salas cinematográficas, en la publicidad exterior (muy debilitada aún) y en los grandes eventos deportivos en directo (que brillan a día de hoy completamente por su ausencia).

Los autocines, más en boga que nunca en tiempos de coronavirus

El negocio del cine se mueve en olas y unas son mejores que otras atendiendo a múltiples factores como la celebración de competiciones deportivas como el Mundial de Fútbol, el buen tiempo o el escaso atractivo de las películas que se dan cita en la cartelera. Aun así, todo apunta a que en el plano financiero 2020 será uno de los peores años de la historia para la industria del cine.

Por otra parte, y en vista de los elevadísimos costes que significará para las salas de cine adaptarse a la nueva normalidad (que deteriorará además de manera casi inevitable la "customer experience"), no pocos amantes del cine (y también empresarios) están posando la mirada en los autocines.

Hasta hace dos años había en España apena 8 autocines, 3 en la Comunidad Valenciana, 4 en el norte (en Guijón, Torrelavega, Gexto y Ribadesella) y uno en Madrid. Pero ahora esta cifra podría multiplicarse de manera exponencial siguiendo la estela de países como Alemania, donde se han abierto 30 autocines desde el inicio de la pandemia.

Uno de los pocos autocines con sede en nuestro país el Autocine RACE Madrid, que podrá abrir las puertas este mismo lunes, coincidiendo con el pase de la capital a la fase 1. Por lo pronto, el establecimiento, con capacidad para 350 automóviles, ha agotado ya las entradas para dos clásicos del séptimo arte: Grease y Pulp Fiction.

El éxito es tal que Autocine RACE Madrid podría expandirse próximamente a Barcelona e inaugurar una nueva franquicia en la Ciudad Condal.

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