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Tras las caídas en las acciones de Disney o Time Warner, los inversores temen por el futuro de la TV por cable

televisiónA última hora del pasado martes día 4 de agosto, Disney redujo sus expectativas de crecimiento en su amplia división de cable lo que se traduce, más o menos, en la mitad de sus ingresos de explotación anual focalizándose en su canal más fuerte: ESPN.

Ha dado igual que el director ejecutivo de la compañía, Robert A. Iger, defendiese de forma enérgica la salud del mencionado canal de televisión. Al final de las negociaciones y tan sólo un día después, el valor de las acciones de Disney había caído hasta un 9% lo que desató todas las alarmas entre los inversores de la industria del entretenimiento.

Al declive de Disney hay que sumar las fuertes caídas registradas en el valor de las acciones de otras grandes compañías de medios como son los casos de Comcast, Time Warner, 21st Century Fox, CBS, Viacom, Discovery Communications y AMC Networks. El valor de los títulos de todas estas empresas cayó hasta un 12%.

Los analistas no han conseguido ponerse de acuerdo. Algunos dicen que los inversores han entrado en un estado de pánico infundado ya que las compañías han reportado unos resultados sólidos. Otros apuntan a que las ventas masivas que se están produciendo en algunas de estas empresas, reflejan los temores a largo plazo sobre la supervivencia de los medios tradicionales en el nuevo mundo digital, en el que los espectadores están cancelando sus suscripciones a servicios de televisión por cable y satélite, en pos de los servicios de contenidos en streaming que carecen de publicidad.

“El consumidor está cambiando y las empresas de medios de comunicación no están construidas para aprovechar la interrupción tecnológica”, explica Richard Greenfield, analista de medios en la firma de investigación, BTIG Investigation, tal y cómo recogen desde The New York Times.

¿Es Netflix el culpable de la situación?

Para echar más leña al fuego, algunos analistas han señalado que la ansiedad que se ha despertado de forma repentina en los inversores tiene su origen en el rápido crecimiento experimentado por compañías como Netflix. El servicio de contenidos de TV en streaming está canibalizando el tiempo que los espectadores destinan al consumo de televisión tradicional y Facebook, se presenta como el otro problema al estar captando una cada vez mayor proporción de los presupuestos de publicidad.

Lo cierto es que, de acuerdo a los datos relativos al segundo trimestre de 2015 ofrecidos por Netflix, la compañía ha conseguido superar todas las expectativas sumando 3,3 millones de miembros a nivel global, ascendiendo su cifra total a los 65,6 millones. En el caso de Facebook, cuyas acciones gozan de una muy buena salud, ha conseguido aumentar durante este mismo periodo un 43% sus ingresos por publicidad hasta alcanzar los 3.800 millones de dólares.

Charles W. Ergen, presidente de Dish Network, segundo proveedor de televisión de pago en EEUU, lo tiene muy claro: “Netflix es el agregador de contenidos más poderoso que existe a día de hoy en el mundo y no hay nadie que le esté pisando siquiera los talones”. “Las audiencias están cayendo como también lo hacen las tarifas publicitarias pero todo el mundo se empeña en decir que están generando la misma cantidad de dinero”, ha señalado.

El incierto futuro de la TV por cable

Los ejecutivos de estos grandes conglomerados del mundo de la comunicación insisten en que ellos no están preocupados. Time Warner superó las expectativas reportando unos datos en el segundo trimestre de 2015 que reflejan un crecimiento de sus ingresos del 8% hasta los 7.300 millones de dólares. En el caso de 21st Century Fox, la empresa ha informado de una disminución de sus ingresos durante este periodo del 9,3% situándose en los 6.200 millones de dólares.

En el caso de CBS Corporation, ha registrado una caída en sus ganancias netas del 20% en este segundo trimestre debido a las reestructuraciones. Las fluctuaciones monetarias han llevado a Discovery a reportar también un descenso que se sitúa en el 25%.

Lo cierto es que Disney ha conseguido poner nervioso a todo el mercado y por razones ajenas a ESPN. A pesar de que la compañía reportó beneficios durante el segundo trimestre (2.480 millones de dólares, un 11% más que hace un año), estos han sido más bajos que los previstos por los analistas. A esto hay que sumar que nada escapa al ojo de los expertos que han visto la debilidad de los parques de Disney fuera de EEUU y los costes (5.500 millones de dólares) de la nueva apuesta temática que está desarrollando en Shanghái. Aun así, la posición de Disney es mucho más favorable que la del resto de competidores del sector ya que, aunque la TV por cable esté atravesando unos difíciles momentos, la compañía cuenta con recursos ajenos a este servicio que le permiten soportar con cierta holgura los golpes.

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