A pocas semanas de que las «midterms» o elecciones de medio mandato se celebren en Estados Unidos el próximo 3 de noviembre, Donald Trump se ha visto en el ojo del huracán allende los mares por lanzar una serie de anuncios propagandísticos (en lo que el presidente defiende por su supuesto su propia causa) que habrían sido financiados con dinero del contribuyente (pese a ser de naturaleza partidista).
La difusión de estos anuncios (en uno de los cuales suena para colmo de males de manera no autorizada el tema «Love Me» del cantante estadounidense JMSN) ha despertado la ira del Partido Demócrata. Y ha habido incluso críticas entre las filas del Partido Republicano en el que milita Donald Trump.
Pese a ser de naturaleza partidista, los anuncios de Trump habrían sido financiados con dinero público
En los anuncios de la discordia hay sobre todo y ante todo mensaje de naturaleza anticomunista. En uno de los spots, filmado en blanco y negro y parecido hasta cierto punto a un anuncio para las elecciones presidenciales de 2024, Trump habla de la «batalla final» y se compromete a expulsar de Estados Unidos a «los comunistas, los marxistas y los fascistas».
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Un segundo spot, donde se escucha la canción «Love Me» de JMSN, utiliza la voz en off de Trump recitando las siguientes palabras: «Estados Unidos jamás será un país comunista». Y en una de sus escenas aparece desplegado un texto donde se informa al espectador de que el anuncio ha sido financiado por el Gobierno de Estados Unidos.
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Chuck Schumer, líder del Partido Demócrata en el Senado de Estados Unidos, habla de «un uso corrupto del dinero de los contribuyentes estadounidenses» en tales anuncios. Al fin y al cabo, los anuncios puestos en la mirilla no resultan en modo alguno neutrales (como cabría esperar a bote pronto al haber sido financiados por el Gobierno de Estados Unidos) y han sido además emitidos en horario «prime time» en múltiples canales de televisión allende los mares.
Los anuncios han despertado críticas tanto en filas demócratas como republicanas
A las críticas de los demócratas se han sumado igualmente los reproches de algunos senadores republicanos. John Thune, líder del Partido Republicano en el Senado de Estados Unidos, ha recalcado en declaraciones al diario The Hill que anuncios en favor de Trump no deberían ser en modo alguno financiados por los contribuyentes. Y el senador republicano Mike Rounds se ha expresado igualmente de manera similar y ha conminado a su propio partido a reconsiderar su estrategia de cara a las próximas elecciones de medio mandato.
Por su parte, la Casa Blanca ha eludido toda tentativa de crítica para dejar claro que los anuncios puestos en la picota no son en modo alguno vídeos electorales y son en realidad spots enfocados a la concienciación pública de los votantes.
De acuerdo con The Wall Street Journal, sólo en la noche del pasado domingo los anuncios de la discordia habrían difundidos casi 90 veces en canales nacionales de televisión de toda la geografía estadounidense (desde Fox News a la CBS). Y habrían aparecido asimismo más de 2.300 veces en cadenas locales.





