Medios

Twin Peaks o cómo David Lynch se convirtió hace 27 años en el "Nostradamus" de la TV

Twin Peaks o cómo David Lynch se convirtió hace 27 años en el "Nostradamus" de la TVTwin Peaks, una de las series televisivas más legendarias de todos los tiempos, regresó el pasado domingo a la pequeña pantalla. En su tercera temporada, emitida en Showtime y fuertemente influenciada por el particularísimo universo cinematográfico de David Lynch, la mítica serie viene con muchísimos “stripteases” (puramente espirituales) bajo el brazo.

En 1990, cuando Twin Peaks aterrizó por primera vez en la televisión, el telespectador de a pie quedó absolutamente subyugado por una serie que, plagada de personajes deliberadamente estrafalarios, no se parecía a nada visto antes.

Cuando David Lynch estrenó hace 27 años la primera temporada de Twin Peaks, el panorama televisivo estaba dominado por las telenovelas (el “no va más” por aquel entonces) y por las series de crímenes.

Fuertemente salpicada de elementos sobrenaturales, Twin Peaks inauguró en su día un nuevo género televisivo (algo que a muchos, allá por los años 90, se les antojó francamente absurdo).

Pero el nuevo género televisivo inaugurado por Twin Peaks en 1990 cuajó (vaya si cuajó). Sin la icónica serie de David Lynch, hubiera sido probablemente imposible que un producto absolutamente “marciano” (pero exitoso) como Expediente X se abriera en la pequeña pantalla unos cuantos años después: en 1998.

La influencia de Twin Peaks es también visible en otra serie que tiene la vitola de mítica: Los Soprano. David Chase, el creador de esta aclamada serie televisiva, reconoce que su “criatura” bebe de alguna manera de las mismas fuentes que Twin Peaks. Según Chase, que no tiene en absoluto pelos en la lengua, cualquiera que trabaje en la televisión y que diga que su trabajo no está influenciado por Lynch, miente descaradamente.

Absolutamente inequívoca es también la influencia de Twin Peaks en Lost, una serie plagada de universos paralelos y de enmarañadas y diferentes líneas temporales que recuerda inevitablemente a la serie de David Lynch.

El surrealismo, la que siempre fue la marca de la casa de Twin Peaks, estaba reservado hace un cuarto de siglo a piezas teatrales experimentales y al cine independiente. Y hoy campa a sus anchas en series televisivas de todo pelaje. ¿Dos ejemplos? Fargo, donde la violencia y el humor negro caminan de la mano, y Legión, donde las mutaciones se disfrazan de enfermedades mentales.

Aun así, la influencia de Twin Peaks se deja notar no sólo en el contenido de la televisión actual sino también en su factura. No es ningún secreto que las series de televisión están cada vez más cercanas en cuanto a calidad al cine y que, extasiado por tantísima calidad, el espectador tiende a consumirlas en “atracones”.

De manera similar a Twin Peaks, que podría ser perfectamente una película (larga, pero película a fin y al cabo), los capítulos de muchas series televisivas de nueva hornada (el drama estudiantil Riverdale, por ejemplo) están concebidos, no para ser consumidos de manera independiente, sino para ser contemplados en cadena (enarbolando la bandera del “binge watching”).

Mucho de lo que consumimos (con ansia) en la televisión actual hace guiños a Twin Peaks. Y la tercera temporada de la emblemática serie de David Lynch hace guiños también a series que son de alguna manera sus “hijas” como Lost, Fargo, True Detective o Expediente X.

Te recomendamos

Cannes

Regalos Ecology

Experiencias

Atresmedia

Compartir