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El binge watching pega el estirón

El vídeo online, un placer cada vez más voraz: el "binge watching" pega un brinco del 18%

A nivel global la duración de las sesiones de "binge watching" se incrementó durante el último año en un 18% hasta alcanzar una media de 2 horas y 40 minutos.

binge watchingEl denominado "binge watching" (el hábito de ver varios capítulos de una sola tacada) se convirtió en mainstream allá por la década de 2000 cuando Hollywood comenzó a lanzar temporadas completas en DVD de celebérrimas series como Friends o Los Soprano.

Más tarde, y con el advenimiento de Netflix, el "binge watching" volvió a colocarse en la cresta de la ola (y ahí sigue aferrado con firmeza).

En la actualidad, y según un reciente estudio global de Limelight Networks, el "binge watching" (en el que debe estar involucrado el visionado de cuatro capítulos o más de una serie de manera continuada) ha alcanzado la cifra récord de 6 horas y 48 horas a la semana. No en vano, el 82% de los espectadores ve ya series en internet.

A nivel global la duración de las sesiones de "binge watching" se incrementó durante el último año en un 18% hasta alcanzar una media de 2 horas y 40 minutos.

Los estadounidenses son definitivamente los espectadores más voraces a la hora de aproximarse al "binge watching" (cada una de sus sesiones rebasa las 3 horas de media).

Más allá de invertir más tiempo consumiendo vídeo online, los espectadores echan también mano de cada vez más servicios de vídeo.

El "binge watching" roba tiempo al espectador con cada vez más voracidad

El informe de Limelight Networks (llevado a cabo en Francia, Alemania, India, Italia, Japón, Singapur, Corea del Sur, Reino Unido y Estados Unidos) concluye que el 70% de los espectadores están suscritos a al menos un servicio de vídeo en streaming (frente al 59% de 2018). Y casi el 72% dice disponer de dispositivos orientados al consumo de vídeo en streaming (frente al 67% de 2018).

A medida que aumenta el visionado de vídeo online, aumentan también las expectativas en cuanto a calidad de los espectadores.

Los consumidores no toleran los incidentes en el visionado de vídeo en streaming. El 27% dejaría de contemplar un vídeo si hubiera un problema de "buffering". Y el 40% se daría por rendido tras verse confrontado con dos incidentes de este tipo.

Casi la mitad de los espectadores señala los problemas de "buffering" como su frustración más importante a la hora de aproximarse al vídeo en streaming. Y el 31% se lamenta asimismo de los problemas de calidad de vídeo que hay eventualmente en Netflix y compañía.

A la hora de darse de baja en una plataforma de vídeo en streaming el precio es, por otra parte, un factor absolutamente decisivo. El 52% de los consumidores cancelaría su suscripción a un servicio de vídeo en streaming si éste alzara de manera exorbitante sus precios.

Conviene finalmente hacer notar que por primera vez los smartphones adelantaron en el último año a los ordenadores como dispositivos favoritos para consumir vídeo online.

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