Dos iconos de Madrid con más de un siglo de historia se unen en una colaboración especialmente dulce. Metro de Madrid y La Pajarita han creado una edición limitada de caramelos para celebrar el 107 aniversario del suburbano, inaugurado el 17 de octubre de 1919. La colección está formada por dos latas que incorporan referencias a la identidad y trayectoria de ambas marcas y que ya pueden adquirirse tanto en puntos de venta físicos como a través de la tienda online de Metro.
La iniciativa conecta a dos nombres estrechamente ligados a la historia de la capital. Mientras Metro de Madrid comenzó su actividad en 1919, La Pajarita se remonta a 1852, cuando abrió sus puertas en la Puerta del Sol. Esas dos fechas se han utilizado precisamente para determinar el número de unidades disponibles de cada una de las ediciones.
La colaboración fue presentada en la estación de Ópera por Jorge Rodrigo, consejero de Vivienda, Transportes e Infraestructuras de la Comunidad de Madrid, acompañado por los propietarios de La Pajarita. Durante el acto, los viajeros también pudieron probar algunos de los dulces creados para la ocasión.
Metro de Madrid y La Pajarita: doce sabores para las doce líneas
La primera de las dos propuestas convierte uno de los símbolos más reconocibles del suburbano en el propio envase. La lata adopta la característica forma romboidal de Metro de Madrid y contiene pajaritas de caramelo en doce sabores y colores, cada uno asociado a una de las doce líneas de la red.
De esta versión se han producido exactamente 1.919 unidades, una cantidad elegida como referencia directa al año en el que comenzó a funcionar el Metro madrileño. Cada lata tiene un precio de 16,90 euros.
La segunda edición cambia tanto el formato como el contenido. Se presenta en una lata redonda que contiene las tradicionales Violetas de Madrid, uno de los productos más vinculados históricamente a la confitería.
En este caso se han elaborado 1.852 unidades, coincidiendo con el año de fundación de La Pajarita. Su precio es de 14,90 euros, mientras que quienes quieran hacerse con las dos latas pueden adquirir el conjunto por 29,90 euros.
Los envases incorporan además elementos gráficos relacionados con la trayectoria de las dos marcas, incluidos sus logotipos históricos y sus respectivas fechas de nacimiento, reforzando su carácter conmemorativo y coleccionable.
Dos marcas centenarias unidas por Madrid
La Pajarita acumula más de 170 años de historia en la capital. Su nombre procede de la figura de papel que se hizo popular entre quienes frecuentaban los cafés madrileños de la época. La compañía continúa elaborando artesanalmente sus productos en su obrador de Madrid.
Entre sus especialidades se encuentran sus caramelos clásicos, disponibles habitualmente en 17 sabores, y las violetas. Para esta colaboración con Metro se han desarrollado además nuevos sabores, algo que, según la información difundida por la bombonería, no ocurría desde 1977. «Madrid tiene dos formas de recorrerse: por sus calles y por sus líneas. Desde 1852, La Pajarita ha estado en una. Desde 1919 Metro de Madrid ha trazado la otra. Este octubre, las dos se cruzan», ha señalado La Pajarita en sus redes sociales.
La iniciativa permite así trasladar la historia compartida de ambas entidades a un producto que combina consumo y coleccionismo. Para Metro supone también extender su identidad más allá de la movilidad y convertir algunos de sus códigos visuales más reconocibles en productos vinculados a la cultura popular madrileña.
Dónde comprar los caramelos de Metro y La Pajarita
Las dos ediciones pueden adquirirse a través de la tienda online de Metro de Madrid y en sus puntos de venta físicos de las estaciones de Ópera, Sol y Plaza de Castilla.
También estarán disponibles en las tiendas de La Pajarita situadas en las calles Villanueva y Marqués Viudo de Pontejos, ampliando así la distribución de una colección cuya disponibilidad está limitada a las 1.919 latas de pajaritas y las 1.852 unidades de violetas producidas para la ocasión.
Con esta colaboración, Metro de Madrid celebra sus 107 años recurriendo a otro nombre histórico de la ciudad. Una unión que transforma fechas, líneas y símbolos de la capital en caramelos y convierte el aniversario del suburbano en un homenaje comestible a la memoria de Madrid.
