Pequeños muñecos de texturas suaves o de peluche, personajes con rostros angelicales, infantiles y simpáticos, de aspecto bonachón o inocente, colores pastel, vídeos que sacan una sonrisa por la carcajada de un bebé o por el torpe caminar de un perrito. Son ejemplos de un fenómeno cultural de lo «cute» -lo tierno, lo «mono», lo «cuqui»- que tiene detrás un mercado mayor de lo que parece y una calculada estrategia.
El 84% de los españoles asegura que los momentos en los que siente que algo es adorable mejoran su estado de ánimo, lo que ha convertido a la ternura en una especie de antídoto cotidiano contra las sensaciones desagradables del día a día. Y es que lo «cute» no se limita a una cuestión puramente estética, sino que es una forma de expresar afecto, encontrar consuelo y estrechar vínculos.
Así lo apunta un estudio de Sanrio -compañía japonesa responsable de personajes icónicos de la cultura kawaii-, que ha realizado OnePoll, para el que se ha interrogado a 10.000 adultos de cinco países europeos, entre ellos, España. Según sus conclusiones, el 82% de los encuestados de nuestro país asegura que este contenido que toca la fibra sensible le reconforta en los días difíciles y el 78% cree que le ayuda a sentirse más conectado con otras personas. De hecho, el 72% del panel de la investigación comparte este tipo de imágenes y vídeos con amigos o familiares al menos una vez a la semana.
Los contenidos y productos «cute»: un atajo a lo emocional
Personajes cautivadores, animales de aspecto entrañable y pequeños objetos capaces de despertar la dulzura forman parte de un imaginario que no pertenece únicamente a la infancia. Lo «cute» se ha abierto paso entre los adultos, que encuentran en esta estética formas de dejar ver sus sentimientos, recuperar cierta nostalgia y conectar con los demás, es decir, una manera de relacionarse con el mundo.
Aunque no existe una traducción exacta al castellano, «cute» suele asociarse con lo tierno o lo mono. Los resultados del estudio apuntan a que el término no se entiende como una apariencia determinada. En España, el 61% de los encuestados lo relaciona con algo adorable, sí, pero también con la amabilidad o la consideración (31%) y con aquello que hace a quien lo ve sentirse bien (25%).
Son precisamente estos atributos los que ejemplifican la dimensión emocional del fenómeno; pues el 60% de los españoles afirma sentirse feliz ante algo que considera «cute», el 52% experimenta una sensación de juego y diversión y el 39%, se siente querido. No es casualidad que los ejemplos más citados sean los cachorros y los gatitos (53%), seguidos de la risa de un bebé (50%). Se trata de estímulos cotidianos que apelan a la cercanía y el afecto. España destaca, además, por la naturalidad con la que sus ciudadanos expresan este tipo de emociones. El 95,5% asegura sentirse cómodo manifestando abiertamente qué considera cute. De hecho, el 44% cree que mostrar más el lado afectuoso y lúdico de los adultos contribuiría a hacer más visible la amabilidad en la sociedad.
Es de sobra sabido en el ámbito del marketing que la conexión emocional es uno de los ingredientes más codiciados. En ell reside precisamente el atractivo de lo «cute», en esa capacidad para despertar emociones positivas, ofrecer pequeños momentos de alivio y facilitar la afinidad.
Hello Kitty: más de cinco décadas dando forma al universo cute
Uno de los personajes que mejor representa esta evolución es Hello Kitty. Creada en Japón en 1974 por Sanrio, la figura se ha convertido en uno de los grandes iconos internacionales de la cultura «cute» y forma parte del imaginario de distintas generaciones. Con más de medio siglo de trayectoria, esta muñeca ejemplifica cómo un universo visual asociado a la ternura puede mantener su presencia en la cultura popular y conectar también con el público adulto, con presencia en camisetas, material de papelería, bolsos, mochilas, etcétera.
Su vigencia se refleja en una experiencia inmersiva dedicada a Hello Kitty que abrió sus puertas el 31 de octubre en la Galerie Joseph de París, un día antes del cumpleaños oficial del personaje, que se celebra cada 1 de noviembre. Sanrio ha creado este espacio de 1.200 metros cuadrados que transforma el universo temático de este emblema de la cultura pop en un recorrido sensorial e interactivo con propuestas audiovisuales, juegos y actividades creativas y experiencias compartida. Permanecerá abierto hasta el 26 de noviembre.
