España se consolida como uno de los países con mejor reputación del mundo, según el informe «RepCore Nations 2026», elaborado por Reputation Lab, que sitúa al país en el puesto 12 del ranking internacional, dos posiciones por encima del año anterior, tomando en cuenta el momento actual en el que la imagen de la mayoría de las grandes economías se deteriora.
El estudio, presentado en el Cupra Cita Garage de Madrid en un acto organizado por el Foro de Marcas Renombradas Españolas (FMRE) y Reputation Lab, pone de relieve que la reputación internacional se está convirtiendo en un activo estratégico para atraer inversión, talento y turismo, así como para impulsar la internalización de las empresas.
España resiste en un escenario de deterioro reputacional
En este escenario, España registra un ligero descenso en su índice de reputación, aunque inferior al de la media internacional, lo que le permite escalar hasta la duodécima posición del ranking. Japón lidera por primera vez la clasificación, mientras que Israel protagoniza la mayor caída y Estados Unidos, China y Rusia continúan con valoraciones discretas.
Según el informe, la fortaleza reputacional de España se sustenta en un perfil muy equilibrado, obteniendo valoraciones superiores a la media en los 22 atributos analizados por la metodología RepCore Nations. Entre sus principales fortalezas destacan el estilo de vida, la oferta cultural y gastronómica, la seguridad, el respeto por los derechos humanos, el bienestar social y el patrimonio cultural. Además, sobresale en dos de los factores que más peso tienen actualmente en la percepción internacional de un país, siendo estas, la ética y responsabilidad y la calidad institucional.
Como señala Fernando Prado, socio de Reputation Lab, «España dispone hoy de uno de los activos más valiosos para competir en la economía global: una reputación internacional extraordinariamente sólida. Mantenerla y convertirla en una ventaja competitiva exige seguir fortaleciendo aquello que más valora la opinión pública internacional, como la ética y la responsabilidad, pero también conseguir una mayor visibilidad de nuestras marcas y de la calidad de nuestros productos».
El verdadero reto ahora es el «Made in Spain»
La principal novedad del informe es la incorporación del Made in Score, un indicador diseñado para medir hasta qué punto el país de origen aporta valor a los productos y servicios de una nación.
Los resultados revelan una paradoja, y es que aunque España disfruta de una reputación internacional muy positiva, ese reconocimiento no llega igual de fuerte cuando se habla de la valoración de sus marcas y productos.
Es así como, el análisis concluye que el origen España todavía tiene margen para incrementar su influencia en las decisiones de compra, especialmente reforzando la percepción internacional sobre la calidad, la innovación, la tecnología y la capacidad empresarial del tejido productivo español.
«El Made in Score confirma la gran oportunidad que tenemos por delante: contamos con una reputación de país muy positiva, y ahora toca capitalizarse para que se traduzca en todavía más valor para nuestras marcas. Ahí es donde las empresas tractoras tienen un papel clave, liderando junto a las administraciones públicas el esfuerzo por proyectar la calidad, la innovación y la capacidad tecnológica española, y conseguir que el origen España sea cada vez más determinante en las decisiones de compra», explica Pablo López Gil, director general del Foro de Marcas Renombradas Españolas.
La reputación se construye desde las empresas
Otro de los hallazgos del estudio apunta directamente el papel del sector empresarial, y es que las experiencias directas con un país, como consumir sus productos, hacer negocios con sus compañías, visitarlo o relacionarse con sus ciudadanos, generan un impacto positivo sobre su reputación internacional.
En cambio, las noticias son el único punto de contacto que, en términos agregados, contribuye negativamente en la percepción de un país.
«La reputación de un país no pertenece a una institución; es un activo compartido que construimos entre todos. Cada empresa que exporta, cada profesional que trabaja con socios internacionales, cada investigador, cada deportista y cada ciudadano que interactúa con visitantes extranjeros contribuye, de una u otra forma, a construir la reputación de España», señala Natalia Arenzana, socia de Reputation Lab.
El informe concluye que España ya dispone de uno de los principales activos intangibles para competir en el mercado global. La siguiente fase pasa por convertir esa buena imagen internacional en una mayor preferencia por las marcas españolas y en una ventaja competitiva real para las empresas.





