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La IA refuerza los estereotipos de género entre los jóvenes

Los algoritmos retratan a las mujeres como “frágiles” en el 56% de los casos y redirigen sus vocaciones a sectores tradicionalmente feminizados.

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ESCRITO PORPilar Abellán

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La IA ha dejado de ser una herramienta puntual para convertirse en una presencia constante. Los asistentesactúan cada vez más como consejeros personales capaces de orientar decisiones, resolver dudas u ofrecer apoyo emocional a los jóvenes. Sin embargo, un reciente informe de LLYC advierte de que estos nuevos interlocutores digitales reproducen patrones de desigualdad ya existentes en la sociedad.

El estudio titulado «El espejismo de la IA, un reflejo incómodo con alto impacto en los jóvenes» recoge que los algoritmos replican y amplifican los sesgos de género ya presentes en la sociedad, condicionando la forma en la que los jóvenes perciben su identidad, sus capacidades y sus aspiraciones profesionales.

Tras analizar 9.600 recomendaciones de cinco grandes modelos, LLYC concluye que la inteligencia artificial se ha convertido en un interlocutor cotidiano para millones de adolescentes, pero su influencia no es neutra. 

Sin embargo, el informe advierte de que estos nuevos interlocutores digitales reproducen patrones de desigualdad ya existentes en la sociedad.

Una nueva brecha en el uso de la IA

El estudio, realizado en 12 países a lo largo del 2025, analiza el impacto de la IA en jóvenes de entre 16 y 25 años mediante un examen masivo de 9.600 recomendaciones generadas por cinco grandes modelos. Entre ellos, ChatGPT, Gemini o Grok.

Tal y como recoge LLYC, solo el 48% de las estudiantes universitarias en Estados Unidos reconoce utilizar la inteligencia artificial para tareas académicas, frente al 64% de los hombres. Esto se debe en parte a los dilemas éticos sobre su uso.

En entornos laborales iniciales, las mujeres tienen un 21% menos de probabilidad de utilizar la IA que sus compañeros masculinos en funciones no técnicas, lo que podría generar una nueva brecha de ventaja competitiva. Sin embargo, la experiencia parece reducir estas diferencias: en roles técnicos senior, las mujeres superan a los hombres en el uso de la IA en un 3% a nivel general.

Un algoritmo sesgado por los roles de género

Las conclusiones del informe muestran que las respuestas no se dirigen de la misma forma a hombres y mujeres. El 56% de las respuestas etiquetan a las jóvenes como «frágiles», situándolas en una posición de debilidad. Además, la inteligencia artificial recomienda a las mujeres buscar validación externa seis veces más que a los hombres.

«No es la IA la que está sesgada, sino la realidad. El informe confirma que la inteligencia artificial no corrige los déficits que tenemos. Refleja y amplifica una mayor protección a ellas hasta reducir su autonomía, eterniza los techos de cristal o refuerza la presión estética. En definitiva, no cuestiona los roles tradicionales sino que los legitima. Lo cierto es que, si no cambia la realidad, no podemos pedirle a la IA que cambie sus respuestas», asegura Luisa García, socia y CEO Global de Corporate Affairs en LLYC y coordinadora del estudio.

Estética para ellas, funcionalidad para ellos

El análisis también muestra cómo los algoritmos están consolidando estándares de belleza y reforzando modelos estéticos irreales que afectan, mayoritariamente, a las chicas. Los modelos propietarios, es decir, aquellos que son «propiedad» de una empresa, como ChatGPT de OpenAI, Gemini de Google o Grok de X, proyectan relatos donde la moda y el cambio de estilo se presentan como la solución a las inquietudes femeninas, tanto externas como internas.

Ante inseguridades personales, el sistema responde con consejos de moda un 48% más a las mujeres que a los hombres. En modelos de código abierto como LLaMA, las menciones a la apariencia femenina incluso se duplican.

Además, el algoritmo asocia a los hombres con la «fuerza y funcionalidad», mientras que vincula el bienestar femenino con la “autenticidad” y el hecho de “sentirse única”. En el ámbito emocional, por ejemplo, recomienda a los hombres ir al gimnasio hasta dos veces más que a las mujeres para superar rupturas sentimentales.

Una «amiga tóxica» digital

El estudio describe el comportamiento de la IA con las jóvenes como el de una «amiga tóxica». En una de cada tres respuestas dirigidas a mujeres, el sistema adopta un tono de amistad, un patrón un 13% más frecuente que en las interacciones con hombres. 

Asimismo, la IA interactúa con ellas 2,5 veces más mediante fórmulas como «yo te entiendo», priorizando la empatía artificial frente a soluciones técnicas o directas. Con los hombres ocurre lo contrario: el lenguaje es más imperativo y orientado a la acción, con expresiones como «haz», «di» o «ve», reforzando la idea de que ellos deben actuar y resolver problemas.

Este papel de consejera adquiere aún más relevancia si se tiene en cuenta la creciente dependencia de los jóvenes de estos sistemas. Según un informe de Plan International citado en el estudio, un 31% de los adolescentes afirma que hablar con un chatbot le resulta igual o más satisfactorio que hacerlo con un amigo real.

Vocaciones dirigidas por el algoritmo

Uno de los efectos más preocupantes detectados por la investigación es la orientación diferencial respecto a las aspiraciones profesionales. La IA redirige hasta tres veces más las vocaciones de las mujeres hacia las ciencias sociales y la salud, mientras que incentiva en los hombres el liderazgo, la ingeniería o la resolución de problemas.

El algoritmo también revela un doble rasero a la hora de valorar el éxito profesional. Considera «impresionante» que una mujer gane más que un hombre, una reacción que no se produce en sentido inverso. Además, en nueve de cada diez consultas en las que ellas aparecen en minoría profesional, la IA construye escenarios laborales hostiles.

La desigualdad también se refleja en la forma de interpretar los conflictos. Mientras que el malestar femenino se «politiza» en el 33% de los casos, vinculándolo al sistema o al patriarcado, el masculino se despolitiza y se atribuye al autocontrol o a factores individuales.

Roles familiares del pasado

Los sesgos también aparecen en la esfera privada. El estudio detecta que el afecto se atribuye como rasgo materno en una proporción tres veces superior a la paterna. En el 21% de las respuestas, el padre aparece relegado al papel de «ayudante» en el cuidado familiar en lugar de ser reconocido como corresponsable.

Esta lógica contribuye a reforzar lo que el informe denomina la «sobrecarga de la heroína», una narrativa que espera de la mujer no solo que cuide, sino que lo haga con una excelencia moral constante.

En última instancia, el informe concluye que el problema no reside únicamente en la tecnología, sino en los patrones sociales que la alimentan. Los algoritmos, entrenados con datos del mundo real, no solo reflejan esos sesgos, sino que pueden amplificarlos y normalizarlos entre las nuevas generaciones.


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