La comida basura, aquella que es rica en sal, grases y azúcares, hace salivar cual perro de Pavlov a los más pequeños de la casa, pero tiene también un efecto potencialmente muy pernicioso en su salud. Por esta razón, el Gobierno de Reino Unido ha decidido tomar cartas en el asunto, y a fin de luchar contra la galopante epidemia de la obesidad infantil, prohibirá la publicidad de comida basura en horario diurno en la televisión a partir de octubre de 2025.
En consecuencia, los anuncios de alimentos con un alto contenido de grasas, azúcares y sal, no podrán abrirse paso en la pequeña pantalla hasta después de la 9 de la noche, tal y como ha confirmado Andrew Gwynne, ministro de Salud de Reino Unido. Y en la red de redes la publicidad de comida basura estará totalmente vetada.
Aunque es el nuevo Ejecutivo laborista quien aplicará la medida, esta echa anclas en realidad en el antiguo gabinete conservador. Y fue el exprimer ministro de Reino Unido Boris Johnson quien anunció en 2021 la prohibición de la publicidad de comida basura en televisión en horario diurno.
Sin embargo, la introducción de esta medida, planeada originalmente para 2023, fue pospuesta varias veces. La última demora especificaba que el plan no se aplicaría hasta el mes de octubre del año que viene. Y el actual ministro de Salud Andrew Gwynne ha anunciado ahora en un escrito oficial que la medida entrará en vigor efectivamente en octubre de 2025.
En Reino Unido la tasa de obesidad infantil es muy elevada
«Estas restricciones ayudarán a proteger a los niños de la publicidad de alimentos y bebidas poco saludables, que se ha demostrado que tiene una gran influencia en sus preferencias alimentarias desde muy temprana edad», insiste Gwynne.
En Reino Unido más del 20% de los niños padecen sobrepeso u obesidad cuando inician la escuela primaria. Y esta proporción se dispara por encima del 33% cuando abandonan la escuela.
«Queremos atajar este problema de manera directa y ello incluye la inmediata implementación de restricciones para la publicidad de comida basura en la televisión y en internet«, dice Gwynne.
La medida disfruta, según las encuestas, de un gran apoyo en Reino Unido. La British Heart Foundation está reclamando, no obstante, al Gobierno que extienda también las restricciones a la publicidad exterior, a la radio y al patrocinio deportivo y que imponga además un impuesto especial a los alimentos con un alto contenido en sal y azúcar. Esta sugerencia no entra de momento en los planes del Ejecutivo liderado por Keir Starmer, pero sí se está estudiando, en cambio, la prohibición de la venta de bebidas energéticas a los menores de 16 años.





