La semana pasada Donald Trump rubricaba una orden ejecutiva que introducía cambios (de naturaleza temporal) en la nueva y controvertida política arancelaria de Estados Unidos. La disposición emitida originalmente por el presidente de Estados Unidos eliminaba la exención fiscal para pequeños paquetes valorados en menos de 800 dólares procedentes de China (la misma que ha permitido prosperar allende los mares a retailers oriundos del país asiático como Shein y Temu). Sin embargo, en vista de la imposibilidad de las autoridades de Estados Unidos de procesar y cobrar aranceles a los millones de paquetes de bajo coste que llegan con periodicidad diaria a suelo estadounidense, Trump tenía que recular hace solo unos días y volver a aplicar la exención de aranceles (conocida con el nombre de «de minimis») para los paquetes con un valor inferior a los 800 dólares.
Esa exención no será en todo caso definitiva y Trump prevé erradicarla de nuevo cuando «se apliquen los sistemas adecuados para procesar y recaudar de manera completa y expedita los ingresos arancelarios aplicables».
Por esta razón, y temiendo que esa exención vaya a ser próximamente eliminada, Shein ha puesto ya en marcha un plan de contingencia y estaría solicitando a algunos de sus proveedores chinos de ropa y complementos que abran fábricas en Vietnam, un país al que la Administración Trump no prevé imponer aranceles (al menos por ahora).
Para convencer a los proveedores chinos de extender sus tentáculos en Vietnam, Shein se estaría apoyando en incentivos que incluyen un incremento de hasta el 30% en los precios de compra, según informa Bloomberg.
Los planes de Shein llevan gestándose desde hace varios meses, pero se han acelerado en las últimas semanas para tratar de mitigar el impacto de los nuevos aranceles impuestos por Estados Unidos a las mercancías procedentes de China.
El grueso de los productos comercializados por Shein procede de China
Apoyándose en proveedores radicados fuera del gigante asiático, Shein podrá regatear los aranceles punitivos que Trump quiere imponer a los productos procedentes de la segunda mayor economía del mundo. Y tales aranceles punitivos incluyen la erradicación de la denominada exención «de minimis», que volvió, no obstante, a entrar en vigor la semana pasada.
Shein estaría utilizando como cebo para persuadir a sus proveedores chinos de inaugurar nuevas líneas de producción en Vietnam un aumento de entre el 15% y el 30% en los precios de compra y la garantía de agasajar a tales proveedores con pedidos más grandes. El retailer de origen chino estaría asimismo dispuesto a aceptar tiempos de producción más largos por parte de sus proveedores, a quienes ayudaría asimismo a construir nuevas fábricas en Vietnam y a transportar las telas y las materias primas desde China a este país asiático.
Los incentivos con los que China prevé seducir a sus proveedores chinos cubrirían, de todos modos, única y exclusivamente los primeros meses de su establecimiento en Vietnam y no serían de naturaleza permanente. No estaría tampoco claro si los proveedores que se acojan a esos incentivos mermarán o no su capacidad productiva en China. Las conversaciones están en todo caso en la primera fase y podría haber, por ende, cambios.
Los nuevos aranceles de Estados Unidos a China podrían poner en jaque el futuro de un buen número de fábricas radicadas en el país asiático. Se estima que la nueva política arancelaria de Trump cercenará en 1,3 puntos porcentuales el crecimiento de las exportaciones procedentes de China y reducirá asimismo su producto interior bruto en un 0,2%.
Aun cuando en los últimos años Shein ha inaugurado nuevas líneas de producción en países como Brasil y Turquía, el grueso de los productos que comercializa se fabrica en China. Y la exención «de minimis» es la que ha permitido hasta ahora a la compañía echar copiosos verdes tanto en Estados Unidos como en la Unión Europea, que sopesa también imponer aranceles a los retailers procedentes de China.





