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La UEFA amenaza con abandonar las competiciones de la FIFA por la «privatización» del Mundial

El organismo europeo y sus 55 federaciones harán boicot a los torneos si Infantino mantiene su propuesta de abrir la Copa del Mundo a inversores privados.

IA Mundial de Fútbol

ESCRITO PORPilar Abellán

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La UEFA y sus 55 asociaciones nacionales han acordado no participar en las competiciones organizadas por la FIFA mientras siga adelante el proyecto impulsado por Gianni Infantino para incorporar inversión privada a la gestión comercial del Mundial. La decisión abre un escenario de confrontación sin precedentes entre ambos organismos y pone en duda incluso la participación europea en los próximos campeonatos del mundo.

El enfrentamiento estalló después de que la FIFA presentara un proyecto para crear una empresa subsidiaria encargada de gestionar los derechos comerciales de sus competiciones, con la posibilidad de incorporar capital privado mediante la venta de una participación valorada en unos 4.000 millones de dólares. Según la propuesta inicial, los inversores serían seleccionados por Thrive Capital y, a cambio, las federaciones nacionales recibirían una financiación muy superior a la actual.

El boicot de la UEFA: en contra de la privatización del fútbol

Tras una reunión extraordinaria, las 55 federaciones europeas respaldaron de forma unánime un boicot a las competiciones de la FIFA mientras el proyecto continúe sobre la mesa. La medida afectaría tanto al Mundial femenino de 2027, previsto en Brasil, como al Mundial masculino de 2030, cuya organización corresponde a España, Portugal y Marruecos.

En su comunicado, el organismo presidido por Alexander Ceferin fue tajante: «La UEFA y sus 55 asociaciones se plantan como uno solo. Por unanimidad y de manera inequívoca rechazamos la propuesta de la FIFA de transferir la propiedad del Mundial y de otras competiciones de la FIFA a inversores privados».

«Ninguna de las 55 selecciones nacionales de la UEFA participará en las competiciones de la FIFA mientras estas propuestas permanezcan en pie», afirmó, precisando que únicamente reconsiderará su postura si el proyecto es retirado por completo y se garantiza que no volverán a plantearse iniciativas similares.

La UEFA considera que la propuesta compromete la independencia del fútbol y denuncia la presión ejercida sobre las federaciones nacionales. En este sentido, acusó a la FIFA de haber planteado un ultimátum económico para lograr apoyos y aseguró que «esto no es una decisión democrática (…) es gobernar mediante la intimidación. Un acto de coerción impropio de una institución encargada de velar por el fútbol mundial».

Europa endurece su pulso con la FIFA 

El conflicto adquiere una dimensión especialmente delicada para Europa. Si la amenaza llegara a materializarse, selecciones como España, Francia, Alemania, Inglaterra, Italia o Portugal quedarían fuera de las competiciones de la FIFA, incluido el Mundial masculino de 2030, cuya sede principal será precisamente territorio español. La ausencia del bloque europeo supondría un golpe deportivo y económico de enorme magnitud para el torneo de fútbol más importante del mundo. 

La posición europea incrementa la presión sobre el resto de confederaciones continentales. Mientras la Concacaf ha mostrado igualmente su rechazo al proyecto, otras organizaciones como la Conmebol, la Confederación Africana o la Confederación Asiática todavía no han definido una postura común. El apoyo o rechazo de estos bloques será determinante de cara a la votación prevista para el próximo 19 de septiembre, cuando las 211 federaciones miembro deberán pronunciarse sobre la iniciativa.

La respuesta de la FIFA tras el boicot 

La FIFA ha respondido al boicot con un comunicado en el que negó que el proyecto implique la venta del fútbol o la cesión de su control institucional. La organización defendió que la iniciativa pretende exclusivamente mejorar la explotación comercial de sus competiciones para generar más recursos destinados a las asociaciones nacionales.

En ese sentido, la entidad presidida por Gianni Infantino aseguró que «nadie está vendiendo fútbol. Esto no es algo que la FIFA jamás consideraría», insistiendo en que mantendrá el control exclusivo sobre los calendarios, reglamentos y decisiones deportivas.

La FIFA también lamentó la repercusión mediática del proyecto y sostuvo que «la información errónea publicada en los medios de comunicación interrumpió el proceso de consulta previsto», al tiempo que reiteró su compromiso con un procedimiento «abierto, democrático y sujeto a consulta» antes de que las federaciones emitan su voto definitivo.

Con ambas instituciones firmemente posicionadas y la fecha límite de septiembre cada vez más próxima, el fútbol internacional afronta uno de los mayores pulsos de su historia reciente. El desenlace marcará no solo el futuro del modelo de gobernanza del Mundial, sino también la relación entre las principales organizaciones que dirigen el deporte más seguido del planeta.

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