Unilever pretende reducir sus compromisos medioambientales tras la presión de sus accionistas por reducir costes. Unilever, empresa de bienes de consumo responsable de marcas como Dove, Rexona o Ben & Jerry’s, era considerada la principal defensora de la ética empresarial, especialmente bajo el mandato de su antiguo jefe, el holandés Paul Polman.
Hasta ahora, el compromiso medioambiental y social de Unilever había sido remarcable, pero Hein Schumacher, actual director ejecutivo de la empresa, confirmó en una entrevista para Bloomberg sus planes de «suavizar» los compromisos éticos de la empresa en cuestiones salariales y de uso de plásticos. Este anuncio, bajo el polémico titular «Definir una nueva era para el liderazgo en sostenibilidad», ha tenido todo tipo de reacciones por parte de asociaciones activistas como Greenpeace.
Estos son los cambios sociales y medioambientales que hará Unilever
Unilever, con sede en Londres, es una compañía valorada en 94.000 millones de libras en la Bolsa de Londres y sus accionistas son uno de sus sustentos más importantes. El cambio se produce en medio de una tendencia más amplia de presión por parte de los accionistas de empresas, que van desde bancos a compañías petroleras. Estos reclamaban una reducción de costes y que se pusiera más el foco en los resultados bursátiles que en proyectos ecológicos.
Además, el pasado mes de marzo, Unilever hizo públicos sus planes de reducir 7.500 puestos de trabajo en todo el mundo y rescindir su división de helados, en el marco de una revisión destinada a ahorrar alrededor de 800 millones de euros en los próximos tres años.
Schumacher afirmó que la atención de los ciudadanos a las cuestiones medioambientales y sociales es «cíclica». «Cuando hay una gran sequía durante varios meses, pero todo lo demás va bien, la atención se centra en el clima. Hoy en día, la atención se centra en las guerras, y con razón», decía el director ejecutivo de Unilever. «No voy a decir que estemos salvando el mundo, pero quiero asegurarme de que todo lo que hagamos esté bien hecho», añadió. Insistió en que la empresa aún puede «marcar la diferencia» en las cuatro áreas clave: clima, plásticos, naturaleza y medios de vida de las personas. «Hemos aprendido de la experiencia que necesitamos estar más centrados en nuestra asignación de recursos para hacer progresos tangibles en los grandes y complejos retos a los que nos enfrentamos», concluyó.
Los principales cambios en los objetivos éticos y medioambientales (ESG: environmental, social and governance) son los siguientes:

Las reacciones al polémico anuncio de Unilever
Nina Schrank, responsable de plásticos de Greenpeace Reino Unido, afirmó que los directivos de Unilever «deberían agachar la cabeza avergonzados». «Hein Schumacher y su junta directiva son muy conscientes del ruinoso impacto de su contaminación por plásticos», añadió.
«El cambio climático y la contaminación por plásticos no van a desaparecer pronto, y las grandes empresas alimentarias como Unilever también sentirán sus efectos en el mundo real», afirma Nusa Urbancic, directora general de la ONG Changing Markets Foundation. «Los compromisos que decidieron debilitar estaban diseñados para abordar algunos de los retos materiales más importantes para el sector».





