En el segundo trimestre del año las ventas del iPhone pegaron un brinco de más del 20% y superaron con holgura las estimaciones iniciales de Apple. No obstante, y lo que a bote pronto podría ser una buena noticia para la empresa de la manzana, no lo es en realidad tanto porque el «boom» de la IA está confrontado a Apple y otras compañías tecnológicas con un problema en modo alguno baladí: la escasez de microchips.
A las puertas de que Apple levanta el telón de su nueva generación de iPhones, Apple brega con la escasez de componentes absolutamente claves en la fabricación de su producto estrella. La compañía de Cupertino tiene problemas en particular para abastecerse de circuitos SoC (System on a Chip), que son elemento central en dispositivos como el iPhone y el Mac, confirmaba ayer Tim Cook, CEO de Apple.
El máximo responsable de Apple, que dejará su cargo el próximo mes de septiembre tras más de 15 años al frente de la empresa de la manzana, admitía este jueves que las ventas de iPhones y de Macs entre abril y junio de 2026 habían superado las proyeciones iniciales de la compañía.
En otro momento el desajuste entre las ventas reales y las proyecciones iniciales de Apple no habría comportado problema alguno, ya que la compañía trabaja habitualmente con muchos proveedores. Sin embargo, en un momento en el que tales proveedores disfrutan de «menos flexibilidad» de lo que es habitual, Apple confiesa que se enfrenta a una severa carestía de componentes que podrá ser combatida lamentablemente sólo con un número limitado de soluciones.
El «boom» de la IA está detrás de la escasez de microchips que afecta a Apple y a otras empresas tecnológicas
La producción de microchips está actualmente desbordada porque el «boom» de la IA ha disparado la demanda de estos componentes para acelerar la expansión de los centros de de datos directamente emparentados con esta tecnología.
Que haya escasez de microchips precisamente en este momento, cuando Apple está a apenas un mes de presentar su nueva generación de iPhones, es una mala noticia para la compañía y podría traducirse eventualmente en una subida de los precios de sus teléfonos inteligentes. A finales de junio Apple ya subió el precio de los Macs, los iPads y otros dispositivos.
En el segundo trimestre del año los ingresos emanados del iPhone escalaron casi un 22% hasta los 54.250 millones de dólares, un dato que superó notablemente las previsiones iniciales de los analistas.
El iPhone sigue siendo el producto más importante del porfolio de Apple y engulle, no en vano, aproximadamente el 50% de la facturación de la empresa de la manzana.
Entre abril y junio de este año la facturación total de Apple se disparó un 16% hasta los 109.400 millones de dólares. Y sus beneficios se incrementaron en un 27% hasta los 29.800 millones de dólares. Al aumento de los beneficios de Apple contribuyeron en buena medida los reembolsos percibidos por la compañía en concepto de aranceles de importación en Estados Unidos (a los que tiene derecho la empresa de la manzana después de que el Tribuna Supremo del país norteamericano anulara algunas de las políticas arancelarias de Donald Trump).
Pese a las abultadas cifras cosechadas en el último trimestre, la facturación de Apple en su división de servicios y en la región de China se quedó por debajo de las expectativas iniciales de los analistas y ello propició que sus títulos sufrieran ayer una caída del 6% en la bolsa.





