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VICIO reivindica la tradición repostera de las monjas en el lanzamiento de su nueva Cookie 

La marca amplía su propuesta hacia el «bakery» con una receta horneada diariamente en sus locales y una campaña protagonizada por Mariano Citterio, su chef.

ESCRITO PORPilar Abellán

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VICIO abre un nuevo capítulo en su propuesta gastronómica con el lanzamiento de su primera cookie, un producto con el que la compañía entra en el terreno del bakery. Tras varios meses de desarrollo y pruebas, la nueva receta se prepara con dos tipos de chocolate belga, mantequilla noisette y escamas de sal. La galleta se horneará diariamente en cada restaurante VICIO y su presentación ha contado con una campaña cuya inspiración reside en uno de los oficios reposteros más tradicionales: el de las monjas.

Este lanzamiento supone la entrada de VICIO en una categoría diferente a las que han formado parte de su oferta hasta la fecha. La compañía traslada la nueva cookie a una filosofía basada en trabajar con pocos elementos, cuidar la calidad y prestar especial atención a las proporciones y al proceso de elaboración.

Esta aparente sencillez se convierte precisamente en el punto de partida de la campaña. En lugar de concentrarse únicamente en el resultado final, VICIO pone el foco en todo el trabajo previo que exige desarrollar una receta: experimentar, equivocarse, repetir el proceso y ajustar cada elemento hasta alcanzar el mejor resultado.

Nueva Cookie de VICIO: las monjas y su tradición repostera 

Para representar la mejor manera de trabajar de VICIO, la marca ha creado una historia ficticia inspirada en las monjas y en su tradición vinculada a la repostería. La paciencia, la constancia y el cuidado de los pequeños detalles asociados a su oficio sirven como recursos narrativos para explicar el proceso seguido durante el desarrollo del producto.

El protagonista es Mariano Citterio, chef de VICIO, cuya experiencia profesional está vinculada a la alta gastronomía y al I+D. En la pieza audiovisual principal, el cocinero se instala en un convento para convivir con las hermanas, participar en sus tareas cotidianas y acercarse a su forma de entender la elaboración de los dulces.

La campaña adopta la estética de un documental y está narrada por el propio Citterio. A partir de esa convivencia ficticia, las diferentes piezas mezclan tradición, solemnidad y humor para construir un paralelismo entre el trabajo de las religiosas y el proceso de la nueva receta, marcado por el perfeccionismo.

«Trabajamos desde la selección de los ingredientes hasta el equilibrio entre los dos tipos de chocolate belga fundido, la mantequilla noisette y la cantidad exacta de escamas de sal. Un producto que parece sencillo a simple vista, pero en el que cada elemento aporta lo necesario, sin añadir nada de más», comenta Mariano Citterio, chef de VICIO. «Las horneamos a diario en cada restaurante, es una propuesta que traslada nuestra obsesión por el producto a un territorio diferente, manteniendo la sencillez como punto de partida y la calidad como condición».

VICIO se adentra en el «bakery»

La nueva Cookie es el resultado de meses de pruebas, desarrollo y perfeccionamiento. Con ella, VICIO busca aplicar a la repostería la misma atención al producto que ha marcado su trayectoria dentro del fast casual.

La receta apuesta por un número reducido de componentes cuya combinación y proporciones han sido trabajadas durante el proceso de desarrollo. El equilibrio entre dos chocolates belgas fundidos, la mantequilla noisette y las escamas de sal constituye uno de los elementos centrales de la propuesta.

A ello se suma una característica importante en su elaboración: las cookies se hornearán cada día en los propios restaurantes de VICIO, integrándose de esta manera en la operativa habitual de sus establecimientos.

El lanzamiento ha contado con Oatly como partner a través de Cookie Mass, una experiencia creada para presentar el producto manteniendo el mismo universo conceptual de la campaña. La colaboración entre ambas marcas juega también con una de las combinaciones más tradicionales asociadas a las galletas: acompañarlas con leche.

Durante el evento, los asistentes pudieron probar la nueva Cookie y conocer en exclusiva las diferentes piezas audiovisuales desarrolladas para su presentación. La puesta en escena culminó con una proyección seguida de la aparición del producto, una actuación coral y una sesión de DJ.

La llegada de la Cookie permite a VICIO ampliar su territorio gastronómico. Para hacerlo, la compañía ha convertido el propio proceso de desarrollo en el centro de la comunicación: una campaña que utiliza a las monjas y su tradición repostera para reivindicar que, detrás de una elaboración aparentemente sencilla, pueden esconderse meses de trabajo, técnica y repetición.

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