Si hace un mes alguien hubiera preguntado quién era Vozinha, probablemente muy poco aficionados al fútbol habrían sabido responder, y es que el portero de Cabo Verde llegó al Mundial 2026 como uno de los muchos jugadores que debutaban con su selección en un Copa del Mundo. Y lo cierto es que, se marchó convertido en uno de los grandes protagonistas del torneo después de liderar la histórica actuación de Cabo Verde, emocionar a millones de personas con su historia personal y disparar su popularidad hasta convertirse en un fenómeno global.
Mientras esa historia todavía estaba por escribirse, la marca argentina Senda Athletics ya había decidido apostar por él, en su apuesta recurrente por buscar talento en selecciones con menos exposición mediática, encontrándose así, con Josimar Dias (su nombre real), un perfil que encajaba con su filosofía. Su fundador, Santiago Halty, viajó hasta Portugal para entregarle personalmente las botas con las que disputaría el Mundial, que posteriormente fueron personalizadas por el artista Diego Pires con el escudo de Cabo Verde y el ya reconocible tiburón azul.

La historia detrás del fenómeno Vozinha
A sus 40 años, el recorrido de Dias, dista mucho del de las grandes estrellas del fútbol. Creció en la isla de São Vicente junto a sus abuelos, quienes lo criaron desde pequeño, y tardó más de lo habitual en hacerse un hueco en el fútbol profesional. Él mismo ha contado en varias ocasiones que durante años su estatura jugó en su contra y que muchas oportunidades se escapaban antes incluso de poder demostrar su nivel. Su debut como profesional no llegó hasta los 25 años y, tras pasar por clubes de Portugal, Angola, Eslovaquia, Moldavia y Chipre, aterrizó en el Mundial defendiendo la portería de un país que jamás había disputado el torneo.
Lo que ocurrió después superó cualquier previsión. Cabo Verde firmó una de las historias más inesperadas del campeonato y Vozinha fue decisivo desde el primer partido. Su actuación frente a España, vigente campeona de Europa, con siete intervenciones que sostuvieron el empate sin goles, dio la vuelta al mundo y dejó una de las imágenes más emocionantes del torneo, la del portero arrodillado sobre el césped y rompiendo a llorar tras el pitido final. Más tarde explicaría que aquellas lágrimas eran para sus abuelos, que ya no estaban para verlo cumplir el sueño por el que había luchado durante toda una vida. Después llegarían nuevas actuaciones decisivas, como sus intervenciones frente a Uruguay y Arabia Saudí o la parada a Lionel Messi en los dieciseisavos de final.
Un fenómeno que también conquista a las marcas
La repercusión fue inmediata y su cuenta de Instagram, que antes del Mundial apenas reunía unos 50.000 seguidores, terminó superando los 27 millones gracias a sus grandes actuaciones, vídeos virales y una historia personal que conectó con aficionados de todo el mundo. Las imágenes de sus paradas, del reencuentro con su madre en Estados Unidos o de las celebraciones con la afición caboverdiana terminaron convirtiéndolo en uno de los futbolistas más comentados del campeonato.
El crecimiento de Vozinha claramente también acabó impulsando la visibilidad de Senda, y es que la exposición internacional del guardameta despertó el interés de distribuidores en Europa y Latinoamérica por una marca que hasta hace apenas unos meses tenía una presencia muy limitada fuera de determinados mercados.
Con este patrocinio deportivo, se ve claramente cómo las marcas ahora buscan en muchos casos, construir relaciones con deportistas antes de que alcancen el estrellato y competir desde la autenticidad en lugar de hacerlo únicamente a golpe de grandes presupuestos.
Ahora, Vozinha está siendo un gran foco de atención para marcas que buscan trabajar con personalidades que más allá de su reconocimiento, también conecte de manera genuina con su comunidad, algo que sin duda, ha conseguido Vozinha en cuestión de semanas.





