La leyenda «Puede contener trazas de frutos secos» está estampada en la parte trasera de múltiples envases alimentarios. Y se trata de una advertencia que suele pasar desapercibida para la mayor parte de los consumidores, salvo que eventuales alergias alergias conviertan la lectura de la frase de marras en una cuestión de vida o muerte.
Sin embargo, la ONG danesa Plastic Change ha convertido esa advertencia (esa en la que no reparan la mayor parte de los consumidores) en el «leit motiv» de una campaña que extrapola la frase a un territorio mucho más íntimo: los testículos y los microplásticos tristemente alojados en esta parte del cuerpo.
Lanzada el pasado 5 de junio con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente, la campaña de Plastic Change, que lleva por lema «These Nuts May Contain Traces of Plastic», juega con el doble significado de la voz inglesa «nuts» (que significa frutos secos y en contextos más informales también testículos).
El eje central de la campaña fueron primerísimos planos de piel del área testicular que asumió deliberadamente la tradicional estética de los envases de alimentos para convertirse en portadora de etiquetas nutricionales.
La campaña apela a los hombres recordándoles que su fertilidad está amenazada por los microplásticos
Simple y perturbador a partes iguales, el concepto creativo en el que echa anclas la campaña de Plastic Change alude a la presencia de microplásticos en los testículos. Y por esta razón los microplásticos figuran en la lista de ingredientes de esta parte del cuerpo, junto a los efectos secundarios que conlleva la presencia de microplásticos en el aparato reproductor masculino: infertilidad, alteraciones hormonales y merma en la calidad del esperma.
La campaña, que lleva la rúbrica de la agencia Worth Your While, se basa en investigaciones que demuestran que la presencia de microplásticos en el semen, los testículos e incluso en el tejido del pene, lo cual se está traduciendo a la postre en el fuerte desplome de los ratios de fertilidad.
Con su campaña Plastic Change pretende vencer la resistencia de la mayor parte de los hombres a los mensajes medioambientales, que perciben normalmente como distantes y excesivamente abstractos. Sin embargo, retratando la polución emanada de los plásticos como una amenaza directa contra la fertilidad masculina, la campaña consigue hurtar la atención de los hombres (que interpretan el mensaje solapado a la campaña como una advertencia de naturaleza personal).
Hace aproximadamente un año Plastic Change y la agencia Worth Your While hicieron asimismo tándem para colocar bajo los focos el corrosivo impacto de los plásticos en una llamativa campaña que remedaba de manera deliberadamente la estética de los anuncio de calzoncillos de Calvin Klein. En esa campaña, donde las partes pudendas de los modelos mutaban en botellas de plástico, Plastic Change instaba a los líderes mundiales a actuar contra la polución provocada por los residuos plásticos apelando a su entrepierna (cuyo buen funcionamiento se está deteriorando, al fin y al cabo, peligrosamente por culpa de este material).








