Aquello que se paladea puede terminar apelando también al resto de sentidos y mutando a la postre en una experiencia sensorial de 360 grados. Esta es la idea en torno a la cual pivota la nueva y sorprendente colaboración que KitKat ha fraguado con la marca brasileña de esmalte de uñas Risqué.
La célebre marca de chocolatinas de Nestlé se ha aliado con Risqué para lanzar una colección de pintaúñas que se mira en el espejo de las diferentes variedades de barritas de chocolate de KitKat.
Los esmaltes de uñas que Risqué ha alumbrado al alimón con KitKat se inspiran en los diferentes colores que adoptan las diferentes variantes de la famosa marca de chocolatinas. No obstante, la propuesta va más allá del color, pues cada frasco de laca de uñas está aromatizado con una fragancia que evoca el perfume que emana específicamente cada barrita de chocolate, por lo que un ritual de belleza cotidiano termina deviniendo en una experiencia sensorial completa.
La convergencia de dos mundos a resultan a bote pronto extraordinariamente distantes entre sí como la confitería y la cosmética ilustra cómo el cobranding puede utilizarse como atajo para abrirse paso en las conversaciones del consumidor a través de canales diferentes a los acostumbrados.
El surtido de pintaúñas de Risqué y KitKat incluye seis esmaltes diferentes con múltiples acabados (desde los cremosos a los metálicos, pasando por los acabados con efecto iridiscente). La paleta cromática empleada en la colección de esmaltes de uñas se inspira directamente en la identidad visual y en los sabores de KitKat y en ella hay cabida para los tonos marrones, los dorados y los verdes y por supuesto también para los tonos rojizos del logo de la marca. Además, los nombres de los pintaúñas («Choco Cósmico», «Meu Wafervorito» o «Crocante na Medida») hacen igualmente referencia al particular universo de marca de KitKat.
Los pintaúñas zambullen al consumidor en el universo de marca de KitKat
Más allá de los colores de lacas de uñas, lo que más llama quizás la atención en el producto es la fragancia que incorporan los distintos pintaúñas y que aluden específicamente a las chocolatinas que toman estos como referencia.
Risqué hace de esta manera suya la tendencia «gourmand» que gana desde hace tiempo cada vez más protagonismo en el mercado de la cosmética (y no sin motivo, puesto la fragancia instila a menudo más lealtad en el consumidor que el propio color del producto). Que las uñas desprendan un delicioso aroma a chocolatinas de KitKat es obviamente un poderoso componente experiencial que trasciende lo visual y deja inevitablemente una estela muy potente porque entra directamente por la pituitaria.
Aunque ni KitKat ni Risqué han anunciado oficialmente su nueva colaboración, sus pintaúñas están prendido ya la mecha de la conversación en las redes sociales, donde el «engagement» del consumidor está ya por las nubes antes de que el producto haga su irrupción en el punto de venta.
La colección de esmaltes de uñas de KitKat y Risqué cumple a priori todos los requisitos que se le presuponen a una buena activación de marca: un producto deseable y susceptible de dar fuelle a las compras compulsivas, una marca instantáneamente reconocible y buena dosis de atractivo en el plano sensorial. Hablamos, al fin y al cabo, de un producto que es mucho más que un esmalte de uñas y alberga en sus entrañas un pedacito de una marca que el consumidor ya conoce a la perfección.
KitKat no es la primera marca de alimentación que se aventura en el ramo de la cosmética con su propio pintaúñas. KFC ya lanzó en su día esmaltes de uñas de naturaleza comestible que recreaban el sabor de su celebérrimo pollo frito.











