Campañas de Marketing

Netflix encierra a un hombre en una valla publicitaria para promocionar su último filme

La singular valla publicitaria de Netflix ha procurado cobijo a un actor especialmente reclutado para la ocasión que ha vivido allí durante tres días seguidos.

Netflix valla publicitaria La última casa

ESCRITO POREsther Lastra

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Netflix ha decidido pensar fuera de la caja (y arriesgar a lo grande) para promocionar La última casa, un nuevo «thriller» de ciencia ficción dirigido por Louis Leterrier que desembarcó en la plataforma de vídeo en streaming el pasado viernes.

En lugar de refugiarse en la publicidad exterior en su vertiente más clásica, Netflix ha decidido reinventar esta disciplina instalando una vivienda en una valla publicitaria sita en 30 metros sobre el suelo. Emplazada en la esquina entre Sunset Boulevard y Selma Avenue, en pleno centro de Los Ángeles, la singular valla publicitaria de la empresa de Los Gatos ha procurado cobijo a un actor especialmente reclutado para la ocasión que ha vivido allí durante tres días seguidos, entre el jueves 6 de agosto y el sábado 8 de agosto.

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A la peculiar vivienda de la empresa Los Gatos no le falta en todo caso un detalle y está equipada con un confortable sofá y hasta con aire acondicionado. El objetivo no es otro que crear la ilusión de que en las entrañas de la valla publicitaria hay efecto una casa real (de la que resulta, no obstante, imposible escapar).

La última casa, el largometraje en el que se inspira la sorprendente valla publicitaria de Netflix, narra la historia de una familia que se queda atrapada en su propia casa, donde debe aprender a sobrevivir frente a la misteriosa amenaza que se cierne en el exterior y hacerlo además con recursos cada vez más escasos.

En este sentido, la valla de Netflix es una extensión física del argumento de La última casa y muta en una inquietante y realista activación que lleva al mundo real la tensión que se respira en la película.

La valla publicitaria de Netflix desdibuja la frontera que separa la realidad de la ficción

Lo que hace tan eficaz la nueva campaña de Netflix es de alguna manera el contraste. Mientras la familia que protagoniza La última casa lucha por su propia supervivencia, el hombre encerrado en la valla publicitaria de la plataforma de vídeo en streaming lleva una vida aparentemente apacible. Perfectamente a resguardo del calor que azota actualmente el sur de California gracias al aire acondicionado instalado en su «minicasa», el hombre atrapado en la valla publicitaria de Netflix se comunica con los conductores y los transeúntes con la ayuda de una pizarra blanca y se entretiene jugando a las cartas, oteando el exterior con sus binoculares y tomando café.

Diseñada para interactuar con el público, la última y sorprendente campaña publicitaria de Netflix (que lleva el marketing experiencial a un nuevo nivel) ha terminado abriendo la espita de miles de interacciones. No en vano, la valla de la plataforma de vídeo en streaming ha sido profusamente fotografiada, filmada y compartida en las redes sociales, amplificando así la visibilidad del largometraje que allí se promociona (y aguijoneando notablemente la curiosidad del espectador).

Netflix valla publicitaria
Netflix valla publicitaria

En la nueva campaña de Netflix la publicidad muta en contenido por derecho propio y acaba metamorfoseándose a la postre en la mejor herramienta promocional del filme La última casa (resultando incluso más eficaz y visible que el propio tráiler de la película).

Con un elenco liderado por Greta Lee y Wagner Moura, La última casa tiene todas las papeletas para granjear múltiples alegrías a Netflix gracias a una campaña cuya visibilidad ha trascendido los confines de la ciudad de Los Ángeles y ha terminado llegando a todos los rincones del globo gracias al efecto multiplicador de las redes sociales.

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