En un momento en que la IA acapara cada vez más focos en la industria publicitaria con imágenes sintéticas alumbradas con una celeridad absolutamente pasmosa (y con costes asociados también sustancialmente más bajos) Polaroid ha decidido ir contracorriente en una campaña que hurta inevitablemente la atención del espectador por lo rompedor de su mensaje.
La célebre marca de cámaras fotográficas instantáneas (cuya especialidad es capturar momentos vitales emancipados de cualquier tipo de filtro) ha lanzado en Nueva York y en Londres una campaña de publicidad exterior en la que insta al espectador a reconectar con la realidad y escapar de la tiranía de las pantallas y del contenido (a menudo adulterado) que nace al abrigo de tales pantallas.
En su nueva campaña Polaroid huye de lo digital y apuesta por carteles escritos a mano que muestran instantáneas ajenas a toda tentativa de edición. En uno de esos carteles puede leerse, por ejemplo, la siguiente frase: «IA no puede generar arena entre los dedos de tus pies». «¿Recuerdas aquella noche que pasamos en nuestros teléfonos? Yo tampoco» o «Historias reales. No stories ni reels» son otras de las frases que se abren paso en la nueva campaña de Polaroid (y con la que la marca quiere movernos a todas luces a la reflexión).
Lo último de Polaroid es un recordatorio (muy atinado en los tiempos que corren) de la necesidad de despegar los ojos del teléfono móvil, de sentir a fondo los momentos que nos brinda la vida y de reconectar con las cosas tangibles. Cada uno de los carteles de la nueva campaña de Polaroid recoge instantáneas reales tomadas con las cámaras de la famosa marca que muestran momentos tan auténticos como imperfectos y que por su «look & feel» están a años luz de las fotografías (pródigas en filtros y retoques) que se abren paso en las redes sociales.
Mientras otras marcas abogan fragorosamente por las bondades alojadas en las entrañas de las IA y otras tecnologías, Polaroid apuesta por un enfoque totalmente opuesto con el último objetivo de romper una lanza por la humanidad en su vertiente más auténtica.
En una era en la que en muchos comienza a hacer mella la denominada «fatiga digital» la nueva campaña de Polaroid se erige en una suerte de antídoto contra la digitalización y sus luces de neón para poner en valor la importancia de las fotografías impresas de toda la vida (y de los momentos adosados a tales instantáneas).
Polaroid se apoya en su última campaña en el poder de la nostalgia para trasladar al espectador un mensaje 100% contemporáneo que tiene todo el sentido del mundo en plena vorágine digital: la necesidad de echar el freno, de reconectar con nosotros mismos y con los demás y de inmortalizar menos pero mejores momentos.
En su campaña Polaroid hace suyo el minimalismo como forma de vida y nos invita a tomar menos fotos (muchas de las cuales jamás volveremos probablemente a contemplar) para reconectar con todos los buenos momentos que la existencia pone a nuestra disposición.
Al fin y al cabo, la velocidad inherente a la tecnología propicia que olvidemos a menudo lo que de verdad importa y que no es aquello que contemplamos a través de la lente de nuestro teléfono móvil sino lo que sentimos y lo que compartimos (por mucho que sea de naturaleza imperfecta o borrosa).
Con su nueva campaña Polaroid trata de conectar con aquellos en cuyos ojos y cuyas mentes cunde el cansancio por el contenido que brota a borbotones de los canales digitales para moverles a reflexión y a vivir el presente. En una era en la que todo es virtualmente sintético, Polaroid nos recuerda todo aquello que no puede ser reproducido con la intermediación de la IA y otros prodigios tecnológicos: el tacto del papel, la emoción del momento y la calidez de los recuerdos.












