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Este spot expone con crudeza los peligros que acechan a los niños en los smartphones

Los niños que acaparan todos los focos en el spot dan voz sin ningún tipo de filtro al impacto nocivo que tienen los smartphones en su bienestar emocional.

If you give me a smartphone Phone-Free Schools Movement

ESCRITO POREsther Lastra

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¿Y si los adultos salieran de su caparazón para escuchar lo que tienen que decir los más pequeños de la casa? Esta es la pregunta que Phone-Free Schools Movement pone sobre la mesa en un poderoso spot en el que son niños de entre 6 y 13 de años quienes toman la palabra y hablan directamente a la cámara para exponer los múltiples peligros que acechan en los smartphones.

Apoyándose en una frase muy sencilla («Si me da un smartphone…»), los pequeños que acaparan todos los focos en el anuncio dan voz sin ningún tipo de filtro al impacto increíblemente nocivo que tienen los smartphones en su bienestar emocional.

El spot de Phone-Free Schools Movement echa anclas en una estructura narrativa tan minimalista como profundamente impactante. En el anuncio no hay ni espectaculares efectos especiales ni tampoco música preñada de dramatismo. El spot, filmado en blanco y negro, cede todo el protagonismo a niños y adolescentes diciendo verdades como puños frente a la cámara (con el ánimo a todas luces de incomodar al espectador).

«Si me das un smartphone, me haré adicto. No dormiré nunca más. Me compararé con todo el mundo. No querré jugar más», dicen los niños que protagonizan el anuncio de Phone-Free Schools Movement.

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Los niños parecen más diestros que los adultos enunciando los peligros que traen consigo los smartphones (y que sus propios padres prefieren a veces no escuchar): falta de concentración, soledad, ansiedad o adicción.

Cada una de las frases que brotan de los labios de los niños en el spot suena tan afilada como un cuchillo. Y el mensaje queda meridianamente claro: que los niños sepan utilizar perfectamente un smartphone no significa que estén preparados para tener este dispositivo.

Rubrican el anuncio de Phone-Free Schools Movement el aclamado director Brendan Gibbons y el productor Aaron Rosenbloom. Ambos padres y están, por ende, profundamente comprometidos con la salud mental de sus hijos, la misma que los smartphones amenazan con hacer saltar por los aires.

Filmado a caballo entre Nueva York y Los Ángeles, el mensaje agazapado en las entrañas del spot es de naturaleza universal y tiene validez a lo largo y ancho de todo el globo.

Jóvenes actores y niños sin experiencia previa en el mundo de la actuación protagonizan el anuncio, que termina redirigiendo al espectador a una web (phonefreeschoolsmovement.org) con recursos educativos para promover los entornos sin smartphones en las escuelas.

Phone-Free School Movement es una organización no gubernamental fundada por dos madres cuyo último objetivo es garantizar que los niños puedan disfrutar de la escuela sin tener que bregar con interrupciones digitales constantes y donde sean puestas en valor la concentración y las interacciones genuinas.

«El anuncio es mucho más que una herramienta de concienciación. Es una palanca para acelerar el cambio en el plano cultural. Espero que algún día los padres lleguen a la conclusión de que no es definitivamente una buena idea poner los smartphones en manos de los niños», subraya Brendan Gibbons.

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