La empresa alemana de automóviles, BMW, sorprende a su público con una campaña visualmente impresionante protagonizada por «Okto», un pulpo animado que baila un elegante vals en el fondo marino. Esta pieza de animación CGI (imágenes generadas por ordenador) simboliza la sofisticación y sincronía del sistema de control central del vehículo, llamado Heart of Joy.
El baile de Okto no es solo bonito: muestra cómo todas las partes del coche trabajan juntas de forma coordinada, como si una sola mente las dirigiera para que todo funcione con suavidad y precisión.
La elegancia del control total
La campaña, desarrollada por la agencia alemana Jung Von Matt y dirigido por Diarmid, de Untold Studios, y coproducido por Untold Studios y el estudio creativo berlinés Parasol. El equipo utiliza el movimiento autónomo de los ocho tentáculos de Okto como metáfora visual del control coordinado que BMW busca transmitir en sus vehículos eléctricos.
A través de esta narrativa, el «Heart of Joy» se posiciona como el cerebro capaz de manejar todos los componentes críticos del coche, desde la aceleración hasta la regeneración energética, de forma armónica.
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BMW lanza un mensaje con sensibilidad
Diarmid Harrison-Murray, director Diarmid de Untold Studios, señaló que: «¡Este proyecto no fue la excepción! Desde el primer día, esta película exigió, y recibió, un esfuerzo inquebrantable de todos los involucrados. Fue abrumadora, inspiradora, agotadora y energizante a partes iguales».
Tom Raynor, director creativo de efectos visuales declaró que fue un trabajo muy deseado. «Este fue, sin duda, uno de nuestros proyectos de animación más ambiciosos hasta la fecha. El encargo —hacer que un pulpo bailara un vals— despertó inmediatamente el entusiasmo de todo el equipo. Desde el principio, supimos que sería una aventura creativa y emocionante», añade Raynor.
La campaña se enmarca en la estrategia de BMW por humanizar la tecnología. Con una pieza completamente carente de vehículos, pero cargada de simbolismo, la marca logra transmitir su apuesta por el control inteligente, la innovación fluida y la conducción con propósito.
El resultado: una obra poética submarina que habla más de emociones que de caballos de fuerza que tiene un coche de la marca.





