líderes en noticias de marketing, publicidad y marcas

Disposición de un establecimiento

La disposición de un establecimiento consiste en la selección del mobiliario de presentación de los productos, en la colocación de las mercancías sobre este y en la distribución del mismo en el establecimiento, con el fin de conseguir un mayor aprovechamiento del espacio disponible en el local.

¿Para qué sirve la disposición de un establecimiento?

La disposición de un establecimiento es considerada una de las principales actividades del merchandising. Es decisiva en el recorrido que los clientes realizan por la tienda para hacer sus compras y existen varias formas de organizarla:

  1. Disposición libre: Se utiliza mobiliario en formas diversas creando la sensación de estar en varios comercios.
  2. Disposición recta en parrilla: El mobiliario se coloca de forma lineada dando lugar a un pasillo central con bifurcaciones perpendiculares. Permite gran movilidad a los clientes, pero no garantiza que signa un determinado recorrido.
  3. Disposición en espiga: Facilita una visión rápida de los productos e impone un determinado sentido de circulación de la clientela. Esta disposición resulta muy atractiva para la presentación de aquellos productos que se compran por impulso.
  4. Disposición sesgada: Combinación de los apartados 2 y 3, uniendo las ventajas de ambas formas de organización.
  5. Disposición cerrada: Estas secciones están definidas con paredes, expositores o estanterías que dividen el establecimiento dotando a cada uno de un ambiente distinto, sin posibilidad alguna de visualizar el espacio total del establecimiento.

Puntos clave en la disposición de un establecimiento

Tanto el recorrido, como determinadas zonas del establecimiento, deben ser estudiadas y analizadas para que los clientes se sientan cómodos a la hora de hacer sus compras. Existen varios escenarios comunes que todo establecimiento debe considerar:

  • Punto de acceso a la zona de ventas: El recorrido seguido por los consumidores será distinto, así como la rentabilidad de las ventas, según la situación de las puertas de acceso. En la práctica, la ubicación más empleada consiste en que la entrada se sitúe a la derecha y los mostradores con las cajas de salida a la izquierda. De este modo, siguiendo un sentido contrario a las agujas del reloj, se consigue que los clientes realicen un recorrido más amplio del establecimiento.
  • Zonas calientes y zonas frías: La zona caliente es el sector localizado dentro de la circulación natural del itinerario de venta. Esto quiere decir que por esta zona los clientes pasarán, independientemente de la sección que buscan. La zona fría, en cambio, es donde se acostumbra a colocar aquellos artículos de compra más frecuente y con mayor rotación, ya que es el área con menos flujo de clientela.
  • Puntos calientes y puntos fríos: Los puntos calientes se sitúan en zonas preferentes, donde las ventas y el tiempo de estancia son más elevados que en el resto de zonas del establecimiento. Se diferencian entre puntos calientes naturales (entrada principal, cajas de salida, pasillos centrales, cabeceras de góndola y zonas de venta tradicional) o puntos calientes artificiales (sectores donde se sitúan artículos de compra necesarios o bien productos de promoción). Por su parte, los puntos fríos se localizan en áreas no preferentes por los consumidores y donde las ventas son muy inferiores a la media de otras zonas. Aquí podemos ver sectores a la izquierda de la puerta de acceso, pasillos sin salida o partes traseras de columnas.
  • Zona caliente natural: Área que se sitúa desde la entrada del establecimiento hasta las zonas más atractivas del punto de venta.
  • Disposición del mobiliario de presentación en el punto de venta: La colocación de los muebles de presentación influye mucho en la concepción de la sala de ventas, de los pasillos de circulación y en el recorrido de la clientela.

Más información sobre la disposición de un establecimiento