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¿HABRÁ QUE EMPEZAR A PAGAR POR CONTENIDOS ONLINE?

Los malos resultados de la mayoría de las iniciativas de las editoriales en internet y sobre todo los escasos ingresos publicitarios provocan que las grandes editoriales y grupos de medios se replanteen sus modelos de negocio. La apuesta de la que más se habla: los contenidos de pago.

Cuando hace unos días Rupert Murdoch declaró que toda la oferta de contenidos de los medios online de su grupo, News Corporation, sería de pago en 2010, lo que hizo este gigante fue sumarse a la tabla de salvación que han empezado a considerar las principales cabeceras impresas en todo el mundo desde hace unos meses, cuando la crisis económica empezó a hacer estragos en sus ingresos por publicidad online, entre otros factores.

El debate se ha desatado este verano en los medios. El prestigioso y antiguo diario estadounidense The New York Times, que atraviesa serias dificultades, ya anunció en julio este cambio de planteamiento, de ofrecer los contenidos de forma gratuita a empezar a cobrar por ellos; el coste de suscripción sería de cinco dólares mensuales para suscriptores online y 2,5 dólares para los suscritos a la edición impresa. Si el diario online cerrara sus contenidos, sería la tercera vez que lo intentará, después de dos tentativas fallidas; pero ahora la cultura de internet es más madura y las circunstancias son diferentes. Y si la maniobra funciona, probablemente se inicie una oleada de cierres de contenidos online.

También recientemente y en Europa, se han producido declaraciones en este sentido. La editorial Axel Springer, después de presentar sus resultados semestrales, que no han sido malos pero no tan buenos como esperado, ha anunciado por boca de su consejero delegado, Mathias Döpfner, que “vamos a acabar con la cultura del ‘todo gratis’ en internet” y que la editorial Axel Springer se plantea obtener ingresos mediante contenidos de pago, no solo en internet, donde se confía en el potencial de ingresos de contenidos especializados o exclusivos, sino también en el móvil.

Los medios online que hasta el momento se han atrevido a cerrar sus contenidos y hacerlos de pago han sido muy pocos. Un ejemplo a nivel internacional es el diario económico Wall Street Journal. El hábito de los usuarios de buscar las noticias que les interesan en los buscadores y acceder a los contenidos gratuitos, que le permiten obtener la información, hace que los sitios de pago se queden sin audiencia. Este es un panorama poco halagüeño para los editores: los contenidos de pago suelen contar con escasas audiencias.

Los contenidos gratuitos suelen disfrutar pues de mayores audiencias, gracias a los buscadores; pero los ingresos exclusivamente publicitarios no son suficientes para refinanciar las grandes redacciones online. Y este es uno de los argumentos que más abundan: para que se puedan realizar contenidos periodísticos de calidad, la redacción ha de contar con recursos y la publicidad no permite obtenerlos en la cantidad necesaria para seguir realizando periodismo de calidad. En este contexto, las editoriales son cada vez más críticas con los buscadores y plantean si estos no deberían compensarlas por recurrir a sus contenidos.

Otros medios de comunicación se encuentran con el mismo problema. Los productores audiovisuales se sulfuran ante la distribución pirata de sus productos y la disposición a pagar por ver televisión online es muy baja. Más allá de contenidos deportivos o eróticos, las plataformas de televisión online de pago obtienen magros ingresos. En Estados Unidos, algunas plataformas gratuitas hacen la competencia, como Hulu, empresa conjunta de NBC Universal (General Electric), Fox Entertainment Group (News Corp) y ABC (The Walt Disney Company), confiando en el clásico modelo de los bloques publicitarios. Pero el propio Disney, por el momento, ha dejado de ofrecer gratuitamente en internet episodios completos de sus programas. También en España se puede acceder a múltiples contenidos televisivos online de forma gratuita, como ocurre con los contenidos de Radiotelevisión Española, Antena 3 o Telecinco. Pero aun no existen plataformas consistentes de televisión online.

Sin embargo, hay lugar para la esperanza entre las empresas de medios que ofrecen contenidos de alto valor. En Estados Unidos, en 2008 se detectó por primera vez un cambio entre los lectores y espectadores: se pasó más tiempo consumiendo contenidos de pago que en medios financiados por publicidad, según un estudio del grupo de inversión privada Veronis Suhler Stevenson.

La fórmula de pago que se establecería, a todas luces, sería la de los micropagos; en lugar de un modelo de suscripción que suponga más fidelidad al medio y un mayor desembolso, los usuarios realizarían pequeños pagos por cada contenido, artículo o vídeo que consumiesen en el sitio web desde el que accediesen a él.

La oportunidad que albergan los nuevos terminales
Un nuevo camino para las editoriales pueden ser los nuevos dispositivos electrónicos portátiles o móviles para consumir contenidos, léase tablets, netbooks, smartphones o eBooks. Estos dispositivos permiten a las editoriales enviar sus contenidos directamente y a cualquier lugar a sus lectores o suscriptores. Un factor decisivo es que los usuarios de estos dispositivos sí han desarrollado cierta disposición a pagar por contenidos o aplicaciones, lo que constituye un punto de partida más prometedor que internet.

Las ofertas especiales de contenidos y los archivos pueden constituir también oportunidades de ingresos para las editoriales.

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