Digital

¿Monopoliza Google el acceso al conocimiento?

El acceso al conocimiento es poder. Esta es una verdad ancestral. Ya lo demostraron los egipcios con la construcción de la legendaria Biblioteca de Alejandría, o la Iglesia Católica, que gobernó Europa con pulso férreo durante más de mil años apoyándose en las sagradas escrituras.

No hay que retrotraerse, sin embargo, siglos atrás en el tiempo para confirmar el poder del acceso al conocimiento. “Todo el conocimiento del mundo al alcance de cualquiera”. Este es el lema de Google, que ejerce hoy por hoy un poder similar al que tuvieron en su día el Antiguo Egipto o la Iglesia Católica.

Google es el que decide la primera entrada que va encontrar el internauta en su buscador al introducir, por ejemplo, las palabras “Barack Obama”.También tiene la última palabra a la hora de mostrar los primeros resultados sobre los precios de una cámara fotográfica. Los primeros resultados de búsqueda mostrados por Google en su todopoderoso buscador tienen más importancia de la que priori se le concede. Al fin y al cabo, el 95% de los internautas se conforman con consultar los tres primeros resultados de búsqueda.

Con el advenimiento de las redes sociales, muchos han creído ver una brecha en el monopolio del conocimiento ejercido por Google. Con Facebook y Twitter, ya no son los complicados algoritmos del gigante de internet los que marcan la ruta de acceso al conocimiento, sino los propios internautas.

Aun así, Google fue pronto consciente del peligro que representaban las redes sociales y probó suerte en la nueva Web Social con “Google Buzz” y “Google Wave”. Estos dos intentos se saldaron con sendos fracasos y la compañía de Mountain View lo volvió a intentar con Google+. Si el nuevo producto 2.0 de Google termina finalmente triunfando, el gigante de internet vería reforzado su monopolio en el acceso al conocimiento, asegura Christoph Waitz en Frankfurter Rundschau.

De la mano de Google+, la empresa de Mountain View pretende reforzar el monopolio creado en torno a su buscador. Así lo ha hecho antes con otros productos como Gmail, Picasa o YouTube. Apoyándose en su todopoderoso motor de búsqueda, Google mueve inteligentemente sus fichas para “arrinconar” a sus posibles competidores.

El cada vez más omnipotente Google se defiende afirmando que simplemente mejora los servicios ofrecidos al internauta. Con todo, el usuario ni siquiera tiene ya autonomía para buscar. Google busca por él. El buscador de Google sabe lo ya que quiere, por lo que el internauta no tiene que molestarse en tomar sus propias decisiones.

Este inquietante poder podría amplificarse aún más si Google contagia su hegemonía a su nueva red social Google+. El gigante de internet constituye no sólo una amenaza para la sociedad y el libre conocimiento, sino también para la libre competencia en la red de redes, concluye Waitz.

Te recomendamos

PREMIOS EFICACIA

Enamorando

Yoigo

Podcast

Atres

Compartir