Digital

¿Se puede poner un precio a internet?

¿Se puede poner un precio a internet?A estas alturas no cabe duda de que internet ha impactado sobre la vida financiera de todos. Pero, ¿sería posible cuantificar ese efecto con cifras reales?

Existen métricas estándares como el PIB que ayudan a medir algunas transacciones económicas como las ventas publicitarias o el volumen de las compras en eBay. Pero todavía es imposible medir el tiempo, y por tanto, el dinero que se ahorra al utilizar Google en lugar de ir a una biblioteca, o lo que supone poder comprar algunos productos, a precios más bajos, a través de internet.

Como aseguraba The Economist en marzo, “medir el impacto económico de todas las formas en que internet ha cambiado la vida de la gente es endemoniadamente difícil porque una gran parte no tiene precio”. Se pueden cuantificar las pérdidas que Wikipedia ha producido sobre los editores de enciclopedias, las transacciones monetarias en la red se analizan a través del PIB, pero esto no es capaz de analizar el bienestar que aporta.

Analistas de todo tipo están buscando cómo cuantificar este extra que internet aporta a los consumidores, pero se hace difícil. Un estudio de IAB Europe preguntó a 3.360 consumidores de seis países europeos cuánto pagarían por sus servicios de internet que actualmente están financiados por publicidad y, de media, cada hogar estaría dispuesto a desembolsar 38 euros mensuales por los servicios que ahora utilizan gratis.

Y más allá del dinero concreto, no hay que olvidar el tiempo que internet ha ahorrado a los usuarios, ya que nadie puede dudar ya de que el tiempo que se dedica a buscar información en internet es muchísimo más bajo que el que requeriría hacerlo a través de canales más analógicos.

Al final, internet parece haber saturado tanto nuestras vidas que medir su efecto a través de una única variable es prácticamente imposible. Los indicadores económicos tradicionales se han quedado anticuados para poder medir un entorno tan complejo, pero puede que en algún momento los economistas lleguen a aprender a utilizar nuevas métricas, como Bienestar Interior Bruto, para adaptarse a los nuevos comportamientos de la era digital.

Te recomendamos

Cannes

Regalos Ecology

Experiencias

Atresmedia

Compartir